Nervios, lloros desconsolados, emoción, alegría... No era para ver a los Rolling Stones, Lady Gaga, Bruce Springsteen o Beyoncé. Era para disfrutar de la presencia de los Reyes Magos. El pabellón polideportivo de A Laracha registró un lleno absoluto para ver a sus majestades de Oriente, que, como si estrellas de un grupo de rock se tratara, se hicieron de rogar (o el intenso tráfico les impidió llegar antes a la cita).

El reloj marcaba las ocho y la llovizna hacía acto de presencia. En las inmediaciones del instituto no cabía un solo coche. La entrada del centro educativo se convertía en un ir y venir de familias enteras a la caza y captura de un sitio privilegiado desde el que saludar a los Reyes Magos. Para amenizar la fiesta, el Concello larachés colocó varios hinchables, que fueron objeto de deseo de los más pequeños. La entrada en el pabellón se colapsó con la llegada de Melchor, Gaspar, Baltasar y los pajes. Decenas de cámaras de fotos y móviles trataban de inmortalizar el acto. Sus majestades tardaron unos diez minutos en atravesar la pista hasta el podio, donde les esperaba una multitud de pequeños que querían entregarles sus cartas para esta noche. Melchor, Gaspar y Baltasar atendieron gustosamente las peticiones de los jóvenes. Algunos niños tuvieron que ser sacados por sus padres de la larga cola debido a los llantos de emoción. Los mayores trataban de consolarlos, mientras que el resto de menores aguardaban, no sin cierto nerviosismo, su turno para ser recibidos por los Reyes. Los mayores aprovechaban esta circunstancia para hacerles fotos y grabarles en vídeo e inmortalizar así el acto.

Los caramelos sirvieron para endulzar la tarde, aunque por momentos se convirtieron en verdaderas armas arrojadizas y algunos de los presentes tuvieron que cubrirse el rostro con las manos para evitar que los dulces impactaran en la cara o hiciesen trizas sus gafas. Por suerte no hubo que lamentar daños de relevancia, y la visita de sus majestades se convirtió en uno de los actos más multitudinarios que se llevan a cabo en el polideportivo de A Laracha a lo largo del año. Eso sí, alguno hizo chistes sobre la ausencia en la comitiva del yerno del rey Melchor. ¿Por quién sería?

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Los niños laracheses saludaron a sus ídolos