Constatar la calidad

FIRMAS

Que las uniones empresariales se rompan y que las sociedades mercantiles cambien no es ni raro, ni malo, ni bueno. En realidad la guerra entre dos exsocios es algo que nada debe importar a los gestores públicos. Lo que sí es importante es que la concesión haya sido limpia y que ese proceso judicial que se anuncia no acabe desvelando que han pesado otros intereses que no sean el de ofrecer el mejor servicio a los ciudadanos. Porque esa es la responsabilidad real de los políticos: constatar la calidad de la prestación de la empresa, llámese como se llame.