Se vende monte, «regalado»

El propietario de una pequeña finca de San Adrián, en Ortigueira, la ofrece gratis para evitar los gastos de desbroce, al encontrarse próxima a un núcleo de viviendas


ORTIGUEIRA / LA VOZ

El cartel de «Se vende, regalado», con un teléfono de contacto, colocado en un terreno de la parroquia de San Adrián, en Ortigueira, ha sorprendido a más de uno. «É un monte que está nunha pista retirada da estrada xeral, a uns 600 metros, pero ao pé dun núcleo de tres casas, e xa me viñeron dous requirimentos do Concello para que o manteña limpo. Son 230 metros cadrados. Se a alguén lle interesa, regálollo», confirma el propietario, Carlos Villar Prieto (Ponte Mera, 71 años), que heredó la finca.

A este ortegano residente en Santiago, el legado familiar le ha dado más de un quebradero de cabeza. «Herdei o terreo dun irmán hai un ano; plantáralle dous castiñeiros e ten salgueiros e ameneiros, porque pasa un regato. Cando me mandaron o requirimento do Concello [en aplicación de la Lei 3/2007 de prevención e defensa contra os incendios forestais de Galicia]. limpeina, con axuda duns homes, e custoume cartos», cuenta.

Poco después, recibió una segunda notificación del Ayuntamiento, idéntica a la primera. «Mandeilles unha carta de contestación [algo molesto], explicando que xa limpara, como podían comprobar, ademais de que había un permiso de queima do mes de abril e de que o persoal de limpeza do Concello fora alí recoller un motor grande que apareceu ao sacar a maleza», explica. Achaca la confusión municipal al cambio de titularidad de la finca: «Antes estaba a nome dos herdeiros de miña nai e agora, ao meu, pero en calquera caso número da parcela é o mesmo».

Villar Prieto sabe que la hierba, las zarzas y los helechos volverán a crecer: «Isto é un grave problema para os que temos fincas así, ímonos desfacendo delas para non atoparnos con isto, porque a Administración estase poñendo moi seria co asunto dos incendios [creo que no caso do eucalipto non se debería permitir a plantación a menos de 200 metros das vivendas], e está prexudicando a xente coma min».

«Sen nada era moito máis feliz»

De momento, solo ha recibido una llamada interesándose por la parcela. «Apareceu un señor inglés, pensou que a oferta era por unha casa vella que hai por alí ao pé, pero ao saber que era o terreo nada máis, non lle interesou», señala. Y concluye, tajante: «Teño máis terreos por esa zona, de herdanza; se non tivera nada era moito máis feliz. Dá máis gasto e máis traballo do que val».

La ley obliga a gestionar la biomasa (desbrozar) en una franja de seguridad de 50 metros en torno a edificaciones y viviendas aisladas, para la prevención de incendios. Si el propietario no la mantiene limpia, el Concello o la Consellería de Medio Rural le requiere, dándole un plazo para hacerlo. Si no retira la maleza de la finca, el departamento autonómico le puede sancionar con multas de 1.001 a 10.000 euros, en caso de infracciones leves, la mayoría en estos casos, aunque por acumulación o reiteración pueden agravarse, incrementándose la penalización.

Vender muy barato

«Moita xente estase aproveitando, un señor de Fene contoume que o veciño o estaba presionando para que limpara unha finca, porque lla quería comprar, e el dixo que lla ía vender baratísima, case regalada, para non ter problemas», comenta Diana Fernández, secretaria de la asociación de propietarios de madera de As Somozas (Promaso). Esto podría ocurrir en cualquier municipio de la zona, como consecuencia del minifundismo, el envejecimiento de la población y el progresivo abandono del rural.

Una oportunidad de compra

También hay empresas que se benefician de estas circunstancias y encuentran una oportunidad de alquilar o adquirir montes por debajo del precio de mercado, por la urgencia de muchos propietarios ante el temor de que les llegue un aviso o una eventual sanción. «A lei acaba co peixe pequeno e fai máis grande ao grande», resume Fernández.

Óscar Piñón, maderista y secretario de Promagal, la federación de productores forestales, advierte del problema que entraña poseer fincas colindantes con una carretera. «La primera vez que limpias [la franja] te sale bien, porque vendes la madera, pero después no vas a poder plantar y la vas a tener que limpiar. No le sacas nada y te acarrea un gasto». ¿Alternativa? Plantar especies frondosas, como llevan tiempo haciendo los productores de Terra Rendible, en Narón.

El minifundismo, la normativa y el envejecimiento contribuyen al abandono del monte

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