Cal Pardo: «Los arcedianos de Trasancos tuvieron mucho poder en el siglo XV»

Ramón Loureiro Calvo
RAMÓN LOUREIRO FERROL / LA VOZ

ORTIGUEIRA

Sepulcro de Pedro de Sillobre, arcediano de Trasancos.
Sepulcro de Pedro de Sillobre, arcediano de Trasancos. C. D. Mugardos< / span>

El prelado de honor del Papa y deán de la catedral de Mondoñedo, con 93 años, acaba de publicar un nuevo libro

06 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Qué duda cabe de que Monseñor Cal Pardo, prelado de honor de Su Santidad el Papa y deán de la catedral de Mondoñedo, es, además de una de las figuras centrales de la cultura gallega de nuestro tiempo, un personaje digno de una novela. Porque pocos historiadores han logrado el milagro encarnado en él: mirar el pasado con los ojos del pasado, y no con los del presente. Quiere decirse, con esto, que cuando uno está junto a don Enrique, entre los papeles que él custodia en el valiosísimo archivo de la catedral de Mondoñedo, tiene la sensación, no del todo infundada, de que viaja a bordo de una máquina del tiempo. A sus 93 años de edad, sigue en activo. Y acaba de publicar, de hecho, un nuevo libro, que esperaban con expectación investigadores y estudiosos de los ámbitos más diversos: Mondoñedo -catedral, cidade, bispado- na segunda metade do século XV. Un volumen, editado por la Diputación de Lugo, en el que transcribe documentos que permiten mirar el crepúsculo de la Edad Media en Galicia desde una perspectiva muy diferente. Le pregunto a don Enrique por quienes lo precedieron, hace más de cinco siglos, al frente de la catedral de Mondoñedo. Y él sonríe, subrayando cuán lejos está este tiempo nuestro de la Galicia en la que terminaba el mundo conocido, porque nada se sabía de la existencia de América. «Eran hombres muy poderosos, mucho, aquellos deanes de Mondoñedo...», dice Cal Pardo; y yo no me atrevo a preguntarle si la fe de aquellos hombres de la iglesia medieval gallega iba pareja a su afecto por las glorias de este mundo.

Pero en los cabildos catedralicios de entonces no solo el deán acumulaba influencia, gloria y riquezas. «También los arcedianos de Trasancos tuvieron mucho poder en la Galicia del siglo XV», subraya Cal Pardo, recordando a aquellos otros grandes canónigos de la catedral de Mondoñedo cuyo título estaba directamente unido a las tierras (y a las grandes rentas) de lo que hoy es la comarca de Ferrol, y que «llegaban hasta Ortigueira». Arcedianos como aquel Pedro de Sillobre, también presente en la documentación publicada por Cal Pardo, cuyo hermoso sepulcro no está en Mondoñedo, por cierto, sino en la iglesia de Franza.

El mariscal Pardo de Cela

En el nuevo libro hay documentos que asombran al lector, y que hasta ahora eran inéditos. Entre ellos, uno de 1474 que sobrecoge a cualquiera, y que aparentemente solo deja constancia de la toma de posesión de una canonjía, pero que es muchísimo más que eso, porque esa canonjía había pertenecido antes a otro capitular, desposeído de ella: «Poseçon de canongía que deron a Pedro Gill a qual foi de Juan Gonçalez Saco et feseronlla renunciar por la grande traiçon que tyna ordenada con Fernando Días Tenreyro de tomaren a iglesia de Mondonnedo eta mataren ao sennor mariscal (...) et poeren a sacomano a cibdade». Salta a la vista que un miembro del calbildo mindoniense, en tiempos del obispo Fadrique de Guzmán, capitaneó un intento de hacerse con la catedral (y con sus posesiones), de matar al mariscal Pardo de Cela y de entregar al saqueo la ciudad de Mondoñedo. Y no parece que la iglesia mindoniense se atreviera a tomar contra él grandes represalias. Todo parece indicar (y ahora, gracias a Cal Pardo, lo sabemos) que el crepúsculo de la Edad Media en Galicia no siempre fue como se cuenta.