«Por ahorrarse dos días, mi jefe me ha dejado venir antes», dice un obrero

La Voz

ORTIGUEIRA

Otra de las anécdotas que proporciona la crisis es la de un obrero de la construcción de Baiona que este año ha disfrutado de su octavo festival. Sin embargo, por primera vez pudo llegar el jueves a mediodía en lugar de la noche del viernes. «Ahora hay menos trabajo que hacer, y por ahorrarse dos días en la nómina mi jefe me ha dejado faltar al trabajo y venir antes. Desde hace meses hay cola para trabajar unas horas en la construcción, así que se encuentran sustitutos fácilmente. Eso sí, no creo que vayan a cobrar», dice el joven, que no quiere dar su nombre. Sabe que este mes su nómina se desinflará un poco, «pero tengo mejor calidad de vida porque he estado aquí los cuatro días». Un macrobotellón La cara oscura de la multitudinaria cita, según María Casas, trabajadora en un bar de Ortigueira, es que el festival «se ha convertido en un macrobotellón permitido». A pesar de reconocer que la caja lo nota, asegura que la cita ortegana da vía libre al consumo incontrolado de alcohol y al descuido del mobiliario urbano. «Si yo viviera aquí no querría que con mis impuestos se tuviera que arreglar todo lo que se destroza durante estos días, como los jardines», explica.