MOECHE / LA VOZ

Casi nadie faltó, pese a caer en lunes. Hay devoción por la Feira do 23 de Abril. La comarca entera se cita en Moeche el día de San Xurxo. Unos compran y otros venden (correajes, monturas, plantas, quesos, chocolates Moreno, maruxas de nata, pan y empanadas de Palas de Rei, quesos de Arzúa o de San Simón, embutidos, manteles o toallas de Cecilia, santiaguesa); unos cocinan y otros degustan (pulpo, churrasco, patatas fritas o hamburguesas); unos galopan, otros trotan y la mayoría observan desde la barrera. Y hay quien compra y vende, como Agapito, tratante de Xove de 76 años, que lleva medio siglo acudiendo a la feria: «A primeira vez que vin aínda se facía na carballeira [donde hoy se encuentra el consistorio]. Había moi boas feiras, pero agora, con tanto papeleo, complicouse todo».

«Nada é como era, nós tampouco -reflexiona Manuel, septuagenario de Cambre-, pero aquí aínda hai bo gando, iso si, a metade menos». Cristina Vierna ya no madruga para preparar la yegua y completar, al paso, los 30 kilómetros que separan Mera de Moeche: «Era divertidísimo, tardábamos cuatro horas y media, con un vecino que conocía los caminos reales y los atajos».

La leyenda del caballo rubio

Entre los feriantes corre la leyenda de aquel caballo rubio (también circula una versión con burro), algo rabioso, del que había conseguido deshacerse su dueño, que se acercó a la Feira do 23 de Abril para adquirir otro ejemplar y se hizo con uno por tres mil pesetas, también rubio, pero acicalado y dócil. A la mañana siguiente su mujer le comentó, extrañada: «Parece que xa coñecera a cuadra». Y al soltarlo se enrabietó, como siempre.

Aún quedan tratantes de bata larga (los más jóvenes prefieren el chaleco) y cayado, y las transacciones se cierran en voz baja; pero ahora la principal atracción se sitúa en la pista. Pablo y Sergio, mellizos de cinco meses y medio, se estrenan entre el público de las competiciones del 23 de Abril. «El año pasado ya vinieron, pero en la barriga», cuentan sus padres, Almudena y Óscar, de Ares. «Nos gusta mucho, tenemos caballos, compramos algo para ellos [una cabezada, una cuerda] y nos quedamos a comer el pulpo. Espero que los niños se aficionen», dice la mamá.

Carlos, autónomo de Neda, se ha cogido el día libre. «Xa antes, cando traballaba en empresas, sempre pedía o 23 de abril. Pola tradición, é das feiras máis antigas de Galicia, teño paseado a cabalo polo circuíto e teño vido a cabalo, pero competir non», relata, acompañado de Rosa y de sus niños de cinco y dos años.

Las aulas se vacían

La Feira do Cabalo de Moeche vacía las aulas. Lucía y Ana, ferrolanas de 14 años, se han saltado las clases de 2º de ESO. Igual que Lucía y Lorena, de O Val (Narón), estudiantes de 4º de ESO y 1º de FP básica. «Nos encantan los caballos y montamos», se justifican. Alexis Fernández, de Doniños, y Óscar Castro, de Sedes, tienen mejor excusa. Ellos participan en las pruebas. «Nos levantamos a las cuatro de la mañana para prepararlo todo y venimos a caballo hasta Moeche», explican, sin rastro de cansancio, junto al resto de la pandilla, de Valdoviño, Narón y Ferrol.

La mañana es de los adolescentes, los padres jóvenes y los jubilados, que buscan la sombra cuando el sol aprieta. Unos se entretienen con la exhibición de andadura y otros van de puesto en puesto. Otilia, cedeiresa de 80 años, lleva más de medio siglo vendiendo lechugas o plantas de repollo -«antes de 300 en 300 pés, agora xa hai quen pide 25»-; ya no trabaja, pero acompaña a su nuera a la feria.

En las naves faltan algunos de los vendedores habituales de los mercados del 11 y del 23 de cada mes, que evitan la avalancha. María, churrera de Verdillo (Carballo), solo se desplaza a Moeche el 23 de abril: «Esperamos que pola tarde veña máis xente, despois de traballar». Es lunes. Pero el caballo une y la galería de personajes, dispar, se va agrandando.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ferrol

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

La comarca entera se busca en Moeche