Navantia desvía parte del encargo eólico de Fene a Cádiz

Los trabajadores de Ferrol alertan de un bienio sin ocupación y piden al Gobierno que contrate un nuevo buque logístico para la Armada española

Delegados de la industria auxiliar y miembros del comité de Navantia Ferrol se concentraron esta mañana en la entrada del astillero
Delegados de la industria auxiliar y miembros del comité de Navantia Ferrol se concentraron esta mañana en la entrada del astillero

Ferrol

Navantia ha decidido desviar carga de trabajo que iba a ejecutarse en el astillero de Fene al de Puerto Real, en la bahía de Cádiz. Así, una de las cinco plataformas de eólica marina del proyecto Kinkardine, un parque que promueve la española Cobra en aguas escocesas. Javier Galán, presidente del comité de empresa de Navantia Ferrol y también del intercentros de la compañía, ha denunciado esta mañana esa situación, por cuanto se produce en un contexto en el que ni siquiera la factoría de Perlío tiene saturadas sus instalaciones.

Navantia y Windar Renovables lograron a finales de febrero ese pedido, que implica un millón de horas de trabajo, y que está a punto de arrancar en las instalaciones del astillero de Fene. En estos momentos, en esa planta está finalizando el único encargo ya en marcha, que implica la construcción de una plataforma semisumergible para un parque portugués.

La empresa pública justifica el desvío de parte de la tarea en que el encargo tiene un plazo de ejecución muy ajustado, ya que los cinco componentes deben estar listos en abril del 2020. Además, Navantia sostiene que prevé duplicar la capacidad del astillero de Fene en el mercado de la eólica marina y que ese proyecto lo hará en colaboración con el astillero de Puerto Real. Así, podría pasar de fabricar entre 40 y 50 «jackets» al año al doble, cubriendo de este modo las necesidades de un proyecto completo.

Javier Galán incidió en que, aunque entienden que Navantia es una compañía con varios centros, y que la factoría de Puerto Real cuente con problemas de ocupación, cuestionan que ese desvío desde Fene se efectúe en un momento en el que también está decayendo la faena en el astillero ferrolano, con el programa de los dos buques logísticos australianos muy avanzado.

Por ello, Galán, que compareció públicamente acompañado de una concentración de delegados de las industrias auxiliares que trabajan en la factoría, advirtió de que, a partir del año que viene, y hasta el 2022, que comience la construcción de las fragatas F-110 para la Armada española, habrá un bienio sin ocupación en las plantas locales. Así, reclamó al Gobierno que contrate un Buque de Aprovisionamiento en Combate para la Armada española, que serviría para paliar ese bajón y evitar que un gran número de operarios auxiliares -actualmente hay unos 2.000- pierdan sus empleos.

Los sindicatos de Navantia anuncian que irrumpirán en la campaña para trasladar sus demandas a los partidos. En este sentido, Galán reprochó al que fuera ministro de Defensa del PP, Pedro Morenés, por haber dilatado la licitación de las F-110 debido a sus intereses por cambiar el tipo de misil que portarían.

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