Debates estériles

Beatriz García Couce
Beatriz Couce EN LA GRADA

FERROL CIUDAD

Durante los años más duros de caída en la actividad en los astilleros de la ría, cuando los trabajadores de las empresas auxiliares eran despedidos a centenares conforme pasaban los meses, fueron convocadas decenas de manifestaciones para reclamar de los diferentes gobiernos una implicación total con una industria estratégica para las comarcas en las que se asienta y mayores esfuerzos en la consecución de carga de trabajo. Volvieron a verse en las calles protestas multitudinarias, familias enteras acudieron a las marchas en las que Ferrolterra clamó por un futuro para su naval. De todas las edades, condiciones y de todas las ideologías.

Mientras, en el Parlamento gallego y el central, los grupos políticos no dejaron de presentar proposiciones y mociones basadas en el naval. Lo que tendría su lógica si el trasfondo que se buscase fuese mudar de verdad la situación de los astilleros públicos. Y si no se repitiese una y otra vez la misma iniciativa -como la que pedía en O Hórreo la construcción de un dique flotante en la ría ferrolana- o la del levantamiento del veto civil para la antigua Astano. Ríos de tinta han corrido sobre las propuestas que han debatido los parlamentarios sobre el naval en los últimos años, hasta una ley del sector en Galicia que se aprobó tras una iniciativa legislativa popular, que ha sido ignorada desde el minuto uno. Créanme, sin desmerecer el trabajo de los representantes públicos de los ciudadanos, han estado inmersos en debates estériles en torno a una industria que se desangraba. Arranca la legislatura y de nuevo aparece el naval como arma arrojadiza. No entren en ese bucle.