El Cantón tiene 5 pavimentos diferentes, pero el problema alcanza a media urbe
13 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.No solo está lleno de desperfectos, es que parece una alucinación de LSD. El pavimento de las aceras de Ferrol es mutante. No solo cambia por barrios, también lo hace por calles y en los casos más graves, por manzanas.
Lo más delirante es el Cantón de Molins, en el que se cuentan a simple vista cinco tipos de pavimento diferentes, que la suciedad casi convierte en seis.
En la acera de los jardines domina la piedra irregular y antigua, aunque está mezclada con losetas cuadradas de color rojo con salientes redondos.
En el lado de las cafeterías también hay algunas de esas baldosas rojas, pero la mayoría del tramo está cubierto por otras estriadas que de forma un tanto caótica alternan los tonos rojizos con el amarillo y los blancos, la suciedad ayuda a que parezcan dos tipos diferentes.
La calle central del Cantón está dominada por un hormigonado gris manchado por los numerosos lamparones que dejaron los rebacheados. En otros puntos hay adoquinado e incluso baldosas grises sueltas. Todos los tipos anteriores, en muchos casos con numerosos desperfectos, chocan de frente con las losas grises y perfectamente regulares que unen el paseo con la plaza de la Constitución.
El Cantón, que el gobierno local ya ha anunciado que reformará, es el producto de una serie de reformas llevadas a cabo sin un proyecto general. De ahí que en menos de cien metros haya varios tipos diferentes de pavimento que desentonan por completo. Es quizá el caso más sangrante, pero está muy lejos de ser el único.
La plaza de Armas también tiene lo suyo. En la parte central las losas llevan grava incrustada y alternan el rojo y el gris. Por supuesto no es uniforme, ya que una de las esquinas está íntegramente cubierta por baldosas descoloridas que rompen el esquema de color.
Por si fuera demasiado armónico, la plaza está adornada con la masa gris de asfalto del vial de servicio del Concello, que termina por reventar cualquier tipo de armonía en el pavimento. Afortunadamente, el gobierno también ha anunciado que reformará la plaza, aquejada de muchos otros problemas más graves.
Hasta en la plaza de España
La otra plaza, la de España, también tiene sus curiosidades. En la zona ya terminada de las obras, que la une con las calles de A Magdalena, las losas planas de las vías peatonalizadas coinciden con otras de adoquinado. Esas calles, las vetadas al paso de vehículos o las recientemente reformadas, son las más uniformes del centro, aunque a veces el contraste con otros viales es muy llamativo. Rochel es un ejemplo, ya que sus losas regulares se dan en muchos casos de frente con los viejos pavimentados de tableta, lo que aún destaca más el aspecto envejecido de los últimos.
El problema no es único de Ferrol. Muchas calles de otras ciudades gallegas presentan pavimentos poco armónicos o muy defectuosos. En A Coruña, por ejemplo, el Concello ha anunciado ya la sustitución de las viejas losas de la céntrica Juan Flórez por otras antideslizantes y ornamentadas.