Antonio y Jorge Permuy continúan el legado de su padre en un negocio fenés que está a punto de cumplir un año en una nueva sede en Maniños
21 ago 2023 . Actualizado a las 04:29 h.Que un pequeño negocio familiar supere las cuatro décadas de trayectoria no es tarea fácil. Que las segundas generaciones que asumen el testigo no solo consoliden la empresa, sino que la modernicen y la hagan crecer sin perder la esencia que le imprimió su fundador, tampoco. La fenesa Comasa (Comercial Maniños) pertenece, no obstante, a ese grupo de firmas que, aunque de pequeño tamaño, contribuyen al desarrollo económico de su municipio, en el que continúa creciendo.
Comasa nació en 1982 fundada en la parroquia que da apellido a la firma, creada por Antonio Permuy, que puso en marcha un negocio orientado principalmente al sector de la decoración. No obstante, ese mismo año cambió de rumbo y se enfocó hacia la ferretería, debido a que sus productos eran los que tenían la mayor demanda.
Antes de alcanzar la década de los 90, su hijo Antonio se incorporó al negocio, y, en el 94, su otro hijo Jorge. Juntos pilotaron el desarrollo de una empresa que durante un amplio período combinó las ventas de artículos de ferretería con obras de reforma, área de negocio que abandonaron hace unos 13 años. Solo dos antes, el fundador de Comasa se había jubilado, dejando el testigo a sus hijos.
En octubre del pasado año, los Permuy afrontaron su proyecto de mayor envergadura, al trasladarse a unas nuevas dependencias —sin abandonar Maniños—, con las que pasaron de los 400 metros cuadrados de la antigua sede hasta los 1.500. Los resultados de esa apuesta no han podido ser mejores. «Ultrapositivo», califica Jorge Permuy, quien incide en las mejoras de ese cambio: «la ubicación y la visibilidad es mejor, además de que tenemos un aparcamiento de 600 metros cuadrados», explica.
Los dueños del negocio también inciden en que la ubicación posibilita las sinergias entre el resto de los comercios que existen en ese mismo núcleo.
Los clientes han respondido de forma inmejorable a esa apuesta. «Todos los días vemos caras nuevas», afirma, aunque recuerda que para llegar a la apertura de puertas del establecimiento actual hubo muchas jornadas de «20 horas de trabajo», combinando la atención al público y las obras de adaptación de la nueva sede. Acometer todas esas tareas —como la colocación del pladur— o el pintado, les confiere una cualificación que es ya una de las señas de identidad de la empresa. «Todo lo que vendemos lo hemos probado», afirma el propietario de ese establecimiento en el que uno de sus santos y seña «es el conocimiento del producto».
En esta nueva etapa, Comasa ha incorporado dos nuevas líneas de negocio, que están dando buenos resultados, como la maquinaria y el menaje. Pese a que esos artículos están teniendo una gran salida, el peso pesado de la firma continúa siendo la pintura. «Nosotros teníamos máquina de pintura cuando las había en muy pocos sitios», recuerda Jorge Permuy. Veinte años después de contar con la primera, «ahora tenemos tres».
Pese a que en la comarca existen grandes superficies especializadas en la ferretería y el bricolaje, los dueños de la firma fenesa entienden que «no te puedes arrugar» y apelan al plus que ofrecen para competir. «Nosotros sabemos el nombre de nuestros clientes, lo que les gusta, y el dinero que están dispuestos a gastar», subraya, siempre agradecido por la fidelidad con la que les corresponden y también con la oportunidad que les están brindando aquellos que se acercan por sus instalaciones por primera vez.
Carácter familiar
Jorge Permuy recalca el carácter familiar de este establecimiento, en el que también trabajan su mujer y su cuñada, además de otro empleado. Todos, implicados en su consolidación y buena marcha. «Nosotros no podemos tener más cariño por el negocio», sentencia.