Tras cuatro meses y medio en veda, el preciado crustáceo ha vuelto a las plazas en abundancia y con buenos precios; en A Magdalena se cotizan a entre 9 y 18 euros
14 nov 2018 . Actualizado a las 10:41 h.«Los clientes están deseosos de bueyes y centollas, así que hoy me llevo de los dos, a ver cómo salen». Si por algo tiene fama el restaurante Muíño do Vento de Magalofes (Fene) es por sus deliciosas almejas a la plancha, pero, ayer martes, a su responsable, Carlos Varela, los ojos se le iban irremediablemente a las centollas y los bueyes que lucían hermosos en los puestos de la pescadería de la plaza de abastos de A Magdalena.
Tras cuatro meses y medio en veda, los dos crustáceos han regresado esta semana al mercado en abundancia y con buenos precios, procedentes de las lonjas de Ferrol, A Coruña y Cedeira. En el primer día de venta de la campaña, en la plaza ferrolana los centollos más caros se cotizaron a 18 euros, pero también fue posible encontrar pateiros (los de menor tamaño, de unos 700 gramos) a 9 euros. «No por ser más grande están más buenos; los pequeños son también muy ricos y, además, tienen mejor reparto. Yo prefiero llevarme cuatro pequeños que dos grandes, porque además así no hay peleas en el reparto de las patas y los cuerpos», comenta Javier Pérez Bustabad, de Pescados Tinita.
En cualquier caso, entre esos dos extremos, la horquilla de precios es muy amplia y, por eso, en el Mercado de A Magdalena se pueden encontrar estos días centollos para todos los bolsillos. Además de los que se vendían a 18 y 9 euros, ayer se despachaban también en los puestos a 11, 12, 13, 14, 15 y 16 euros el kilo, dependiendo de su tamaño y sexo. A la eterna pregunta de cuáles ejemplares resultan más sabrosos, si los machos o las hembras, la mayoría de placeros y pescantinas se decantan por los primeros -«porque su carne tiene un sabor más intenso», en opinión de Alberto Chacartehui, de La Asturiana-, aunque, paradójicamente, las segundas suelen alcanzar precios más elevados. En O Coruñés, por ejemplo, los machos se vendían ayer a 15 euros, mientras que las hembras cotizaron a 18. «Es que a mucha gente le encantan los corales y por eso se demandan más», explica la placera Mari Carmen Prieto.
En cuanto a la calidad, esta misma pescantina asegura que «hay que escogerlas bien, porque no todas están buenas y algunas aún vienen flojas». Para los inexpertos en el arte de seleccionar el mejor marisco, Alberto Chacartegui recomienda tocar siempre la tapa inferior del caparazón y las uñas de las patas. «Tienen que estar duras, porque si están blandas es que el centollo viene medio vacío», advierte.
Y si el crustáceo de patas largas y velludas acaparó ayer el protagonismo en el Mercado Central de A Magdalena, un tanto de lo mismo ocurrió con los bueyes de mar, que se despacharon a 15 y 16 euros el kilo, aunque no tuvieron tanta demanda como las centollas.
Mirando al futuro más próximo, los placeros pronostican una buena campaña de ventas, siempre y cuando las condiciones del mar permitan salir a faenar y la escasez no provoque que se disparen los precios de forma brusca.
Eso sí, todos coinciden que una subida progresiva es inevitable, sobre todo a partir de finales de noviembre o principios de diciembre. «Yo creo que los precios se mantendrán al menos durante dos semanas y luego comenzarán a subir poco a poco hasta Navidades e incluso hasta el día de Reyes», vaticina María Prin, de O Coruñés.
En cualquier caso, todos confían en que los centollos no se pongan por las nubes para celebrar las fiestas. En el 2017, un año en el que hubo una gran abundancia del crustáceo, el precio casi llegó a los 50 euros en vísperas de Navidad, según recuerda José Manuel Horjales, de Pescados Lano.
Más de una decena de barcos capturan el crustáceo
El inicio en Ferrol fue bastante "flojo" en abundancia de producto
La Voz
Más de una decena de barcos regresaron el pasado lunes a la captura de la centolla después de cuatro meses y medio de veda. Aunque en el Mercado Central de A Magdalena hubo abundancia del crustáceo (ya que los puestos de abastecen de los puertos de Cedeira, Ferrol y A Coruña), en la lonja de la ciudad departamental no se registró tanto movimiento. De hecho, según indicó la patrona mayor de Ferrol, Isabel Maroño, el inicio de la campaña está resultando de momento «flojo», aunque matizó que aún «es pronto para hacer balance».
En cualquier caso, el arranque no ha sido como el del 2017, cuando las primeras jornadas se caracterizaron por una gran abundancia de producto. Hace justo un año las capturas empezaban con más de 2.300 kilos en solo una semana.
El precio del crustáceo en la lonja de Curuxeiras se movió en una horquilla entre los 5 y los 16 euros por kilo, aproximadamente.