A Taberna da Calexa, el local de Cedeira al que se accede a través de un pasadizo

ana f. cuba CEDEIRA / LA VOZ

CEDEIRA

JOSE PARDO

Maribel Caneiro dirige los fogones de este negocio con 40 años de historia que abre solo en los meses de julio y agosto

07 jul 2024 . Actualizado a las 19:52 h.

A la Taberna da Calexa se accede por la Porta da Vila, una de las puertas de la antigua muralla, cuyas piedras se conservan en este rincón del casco histórico de Cedeira. «Era a porta na que se colocaban os avisos, as noticias, e pola que hoxe mantemos o dito popular: ‘Es como a porta da Vila', aplicado á xente que todo o conta», como reza el cartel informativo colocado por el Concello. Por aquí se entra a un local con más de cuatro décadas de trayectoria, que compró hace 20 años Maribel Caneiro Couto. Esta cedeiresa de 1978 estudió en la escuela de hostelería de Pontedeume y después cursó un ciclo de aplicaciones informáticas en A Coruña. «Trabajé un año y pico en el [restaurante] Náutico, vi que esto estaba a la venta y me decidí», recuerda. Su madre, sin relación con la hostelería, le echó una mano desde el principio. «Siempre se le dio bien la cocina», reconoce su hija, que sigue preparando algunas de las recetas aprendidas de Marisa.

JOSE PARDO

La Porta da Vila conduce al negocio a través de una especie de pasadizo misterioso que desemboca en un pequeño patio, al que da la casa que en su día transformaron en taberna. En la planta baja conserva el suelo de piedra, la barra y el mobiliario de madera y las mesas de mármol; y en el piso de arriba se encuentra el comedor, como si se tratara de una estancia de una vivienda tradicional, pero con mesas para los comensales.

A la terraza exterior y a la tarima que hay a otro nivel se sube por las escaleras de fuera. «Da mucho que bajar y que subir, avisamos siempre a los camareros», comenta Maribel. En los inicios, abrían todo el año; desde que nacieron sus hijos optaron por los fines de semana del invierno y todo el verano; y ahora restringen la campaña del 1 de julio al 1 de septiembre.

«Nada es súper elaborado, pero lo que hacemos lo hacemos bien»

Son dos meses frenéticos, como reconoce Miguel Gómez, ingeniero, ayudante de cocina y «comodín». Él y su mujer conviven en unos pocos metros cuadrados, entre freidoras, cocina industrial, plancha y nevera. Allí preparan la costilla asada por la que tantos se chupan los dedos. «Nada es súper elaborado, pero lo que hacemos lo hacemos bien», dice la chef, que prefiere dejar a algún cliente sin calamares a freírlos en un aceite «que ya no esté bien». Con tres camareros en julio (uno solo los fines de semana) y agosto (más un extra en horas punta), ha empezado el ajetreo en la Taberna da Calexa. Ya hay reservas (sistema que implantaron a raíz de la pandemia) para el 20 de agosto y un cliente acudió el día 1 para que le guardaran mesa varios días. «Estaban deseando que abriéramos, los del pueblo y los de fuera», reconocen.