Cedeira honra a la «botella do Canadá»

jose grande santalla / b.c. CEDEIRA

CEDEIRA

El Museo Mares expone una muestra sobre un recipiente que llegó por mar en 1963

29 mar 2022 . Actualizado a las 18:06 h.

Norteamérica, 25 de julio de 1962. Dos niños canadienses y otro estadounidense, los tres de trece años de edad, lanzan en la costa de Florida una botella de vidrio con sus nombres y direcciones dentro. Un año después, el 19 de agosto de 1963, otro joven de catorce años recoge ese tesoro en Cedeira cuando bajaba al río a alimentar a las ovejas. La condensación por los más de 6.500 kilómetros a la deriva en el Océano Atlántico borró casi toda la tinta, pero milagrosamente la dirección de uno de los remitentes permaneció legible. Tras encontrar a alguien que supiese inglés enviaron una misiva al lugar señalado, en el que confirmaban que el mensaje había penetrado «por la entrada del muy activo puerto de Cedeira. Después de entrar con la marea creciente, prosiguió río arriba y quedó abandonada en tierra». Posteriormente el recipiente siguió siendo célebre en la zona por su uso en El Nivel, una tienda-bar del padre de Manuel Rodríguez Casal, el chico que lo encontró. En aquel tiempo era muy popular ir allí solo para tomar una copa del licor de guindas de la botella do Canadá, como se apodó al objeto.

El Museo Mares inaugura, mañana viernes, la primera exposición sobre esta historia. La botella, la gran protagonista, se expondrá junto con las cartas originales que intercambió Manuel con el montrealés Michael McHugh. También contará con copias de las publicaciones en los periódicos que cubrieron el suceso, como el Evening Sun de Baltimore. Se trató en doce territorios estadounidenses y en un par de provincias canadienses. No solo se habló de ello al otro lado del charco, ya que lo cubrieron algunas publicaciones españolas. Entre ellas, como no podía faltar, estaba La Voz de Galicia.

Lucía Brage, técnica del Museo Mares de Cedeira, se encargó de la investigación y recopilación de información sobre el recipiente. «Manuel entregó al museo la botella en diciembre de 2019. Inmediatamente empezamos a ver la documentación y tratamos de localizar a las familias», explicó. También señaló el entusiasmo de la gente de la localidad por ver la muestra, ya que esta es una historia muy famosa en la zona.

La búsqueda se hizo poco a poco. Pese al tsunami de información que ofrece Internet, lograron encontrar a Michael, concretamente su esquela. Había fallecido en 2015, pero mediante esa página y revistas científicas -era neurocirujano- se pudo contactar con su hijo. Este, neurocirujano también, remitió el contacto a su primo, escritor. Se mostró muy entusiasmado y agradecido con el museo por tener tan presente la historia de su tío. También compartió fotos del día en el que tiraron la botella y, para participar en la inauguración, reunió a la familia para grabar un vídeo que se expondrá mañana. Los otros dos participantes, Lyle McCoy y Kenneteh Locklin, no han sido localizados. Estuvieron cerca de conseguirlo con el segundo, debido al cargo que tuvo su padre en la Universidad John Hopkins, de Baltimore, pero la privacidad de datos lo impidió.

En el acto intervendrán Lucía Brage y Manuel Rodríguez Casal, los dos cedeireses que mejor conocen los acontecimientos; la primera por su investigación y el segundo por su involucración directa.