Los chiringuitos de playa se acicalan para iniciar la temporada: «Cada año gasto unos quince mil euros en la puesta a punto»

ANA F. CUBA FERROL / LA VOZ

CABANAS

En el chiringuito Argentina Sunset Club, uno de los más veteranos de la playa de A Madalena, en Cabanas, continuaban ayer con los preparativos para la vuelta
En el chiringuito Argentina Sunset Club, uno de los más veteranos de la playa de A Madalena, en Cabanas, continuaban ayer con los preparativos para la vuelta KIKO DELGADO

Los empresarios apuran los trabajos para abrir en Semana Santa, aunque todos lo condicionan a la meteorología

17 mar 2026 . Actualizado a las 19:02 h.

Los chiringuitos de playa se acicalan para arrancar la nueva temporada, condicionada por la meteorología. Si el tiempo ayuda, la mayoría reabrirán en Semana Santa, para continuar luego los fines de semana, siempre que no llueva, hasta finales de mayo o junio, según el caso, y arrancar ya «lo fuerte del verano», desde San Xoán hasta septiembre. En el arenal de A Madalena, en Cabanas, quedan cinco, la mitad de los que llegó a haber, y ya llevan días con algo de movimiento. Carlos Rico, nieto de la emprendedora que montó y da nombre al Argentina Sunset Club, todavía no sabe si las reformas acabarán a tiempo para abrir en Semana Santa. Define el local que gestiona junto a su hermano Miguel como un chiringuito con calidad de restaurante, en el que cada año inyectan dinero «para cambiar, reformar y modernizar», desde la pintura hasta los sistemas informáticos. En 2021 pusieron en marcha el Koa Beach Club. El temporal Ingrid, que golpeó la zona el 23 de enero, arrancó la estructura de la terraza y están pendientes de la reconstrucción.

En Los Pinares ya llevan dos meses preparando la vuelta, «entre a formación dos empregados, cambiar cousas que rompen, poñer as máquinas a punto...», detalla su propietario, José Manuel Saavedra, que cifra en no menos de quince mil euros el coste anual de la puesta a punto. Este año, a mayores del mantenimiento habitual, ha solicitado una subvención a la Xunta para introducir un novedoso sistema de climatización en el tejado, conocido como enfriamiento radiativo. Se trata de «un proceso natural por el que una superficie pierde calor emitiendo radiación infrarroja hacia el espacio exterior [...], al emitir más energía de la que absorbe de su entorno, se enfría». «É coma o que usan os astronautas», comenta. Ya tiene reservada alguna paella para la Semana Santa y, «salvo diluvio», confía en poder abrir del 2 al 5 de abril y, a partir de ahí, «todas as fins de semana que faga bo tempo».

Francisco Carpente, de O Chiringuito, otro clásico de A Madalena (Cabanas), lo tiene todo preparado por si la previsión meteorológica es favorable. En ese caso, el local estará abierto en Semana Santa. Julio García también condiciona el retorno de El Pinar (Cabanas) a la meteorología, un factor igualmente decisivo para O Alpendre, en Doniños (Ferrol), que funciona todo el año «siempre y cuando haga bueno». Algo similar sucede en el Chiringuito da Magdalena, en Cedeira, como cuenta el concesionario, Adrián Fernández: «Se o tempo é bo, abriremos desde o 27 de marzo ao 5 de abril, e despois xa de venres a domingo, e a partir de maio, todos os días».

José Manuel Saavedra, tercera generación al frente de Los Pinares, en la playa de Cabanas: «Cada verano servimos unas cuatro mil raciones de calamares»

José Manuel Saavedra representa a tercera generación de una saga que inició su abuelo Benito en la playa de A Madalena (Cabanas). El fundador de Los Pinares, que funciona desde 1964, «cocinaba con grasa animal, reflejo de los hábitos y productos disponibles en su tiempo», como explica en un cartel que repasa la historia familiar. A Benito lo sucedió Joaquín, que fue quien «introdujo el aceite de girasol, marcando un paso hacia una cocina más ligera».

José Manuel, el actual responsable, «abrazó el aceite de oliva virgen extra, la sostenibilidad y un enfoque saludable, adaptando los platos a los gustos y necesidades de los comensales». El relevo lo tomará su hijo, Edgar, que compagina las clases en la universidad con el verano en el chiringuito, decidido a continuar con el negocio. La cuarta generación «se perfila como la más innovadora y visionaria; con respeto por la tradición y el legado familiar, llevará Los Pinares a nuevos horizontes».

«O que máis vendemos sempre son os calamares, cunhas catro mil racións cada verán. Tamén saen moito a paella negra e a de algas (con opción vegana e tamén con pescada), a tortilla mugardesa (metemos o guiso de polbo de Mugardos nunha tortilla) e a paella cabanesa, que rexistramos porque nalgún sitio facíanlle sacrilexios», enumera este empresario. La cocina constituye el gran valor de Los Pinares, «pero a base de todo —remarca— é o persoal, hai que investir no equipo».