Excusas que no esquivan las multas

En Mugardos se sancionó a un segundo local y sus clientes por consumir en el exterior y en Ares una mujer fue denunciada por no llevar mascarilla e insultar a los policías


Ferrol

Desde que se le acababa la batería al robot cortacésped, y tenía que ir al municipio vecino a apagarlo, hasta que debía romper el confinamiento perimetral para dar de comer a las gallinas. O aquel cliente que llevaba más de una hora frente a un local de hostelería tomando un café con la excusa de estar aguardando un pedido de comida para llevar. La picaresca para intentar burlar las restricciones en vigor no tiene límites, a diferencia de los marcados en los seis ayuntamientos que actualmente mantienen un confinamiento perimetral: Ferrol, Narón, Neda, Fene, Ares y Mugardos.

Los dos primeros casos fueron consultados por teléfono por los propios interesados a la Policía Local naronesa, tras activarse la restricción de movilidad que prohíbe salir de la frontera marcada: para el cuidado de animales sí está permitido, aunque de forma justificada. Pero el caso del cortacésped automático no es uno de los supuestos autorizados, y así se le trasladó a la naronesa que aspiraba a desplazarse a Valdoviño.

El caso del cliente remolón se dio en Mugardos, donde este fin semana, se denunció a un local de Franza que estaba abierto para recoger productos para llevar, y en el que se concentraban ocho personas que, apoyados en las ventanas y bajo el toldo del establecimiento, consumían el café adquirido. Y todo en un espacio de seis metros cuadrados, sin respetar la distancia de seguridad. Todos fueron multados, después de que previamente la policía hubiera documentado con grabaciones lo sucedido. Es el segundo episodio de este tipo registrado en este municipio la pasada semana, donde otro bar de la villa y sus clientes fueron denunciados. Entonces, una papelera llena de vasos vacíos de café en las proximidades fue la pista. La Policía Local recuerda que están prohibidas las consumiciones en el exterior de los locales. 

Consumo de alcohol en la calle

Dos mugardeses fueron multados el lunes en Ares por consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública al lado de bares. Y otras dos personas fueron identificadas por reuniones entre no convivientes en la calle, aunque solo serán sancionadas si vuelven a reincidir, informó la Policía Local de este ayuntamiento. Y allí, una ferrolana se enfrenta a una doble sanción. Caminaba por el paseo marítimo sin mascarilla, en un comportamiento reincidente. Al ser interceptada por los agentes alegó que padece asma, lo que le eximía de su uso, esgrimió, aunque no aportó ningún documento justificativo. Ante esta situación, los policías le explicaron que la multa se cursaría igual y que cuando la recibiese podría hacer esa alegación si consideraba que era uno de los supuestos justificados. Ante estas explicaciones, se encaró con los policías y los insultó, afirmando que en Ferrol la dejaban pasear sin mascarilla. Ahora no solo tendrá que enfrentarse a la multa por no llevar la protección, sino pagar 601 euros por una falta de respeto a la autoridad, una infracción recogida en la Ley de Seguridad Ciudadana

Éxodo en busca de bares

Tras el cierre de fronteras, el éxodo a municipios limítrofes en busca de condiciones menos restrictivas es continuo. En la práctica, se traduce en un flujo de personas que, especialmente, salen en busca de locales de hostelería abiertos. O que aprovechan salidas permitidas por motivos autorizados, como los laborales, para consumir fuera de los límites permitidos.

Lo confirman desde los cuerpos de seguridad. «Ayer [por el sábado] nos decían que los locales de Valdoviño estaban llenos de ferrolanos», decía el fin de semana el jefe de la Policía Local de Ferrol, José Antonio Chao. El cuerpo que dirige realiza controles en la zona de As Pías y Catabois. Pero «la gente conoce cómo llegar por vías secundarias».

Desde Ares, también se constata que hay salidas no permitidas desde ese municipio a Cabanas y Pontedeume, con el mismo fin. «Se realizan controles y al que se detecta incumpliendo el cierre perimetral, se multa», asegura la Policía Local.

La policía de balcón redobla esfuerzos

Un alto porcentaje de las denuncias llegan por boca de vecinos que trasladan las infracciones de otros: la policía de balcón. Y su acción se ha redoblado con la instauración de las últimas restricciones. En Ferrol no hay un cómputo, pero «disminuir no han disminuido», asegura el jefe de la Policía Local, José Antonio Chao. Un 70 % de las llamadas recibidas de noche son por incumplimientos de la normativa anticovid. Denuncian desde que «hay gente fumando muy cerca de mí y sin mascarilla hasta fiestas en domicilios o incumplimientos en establecimientos amparados en el cajón de sastre de la venta para recoger o a domicilio». Y acuden a comprobarlo en un 90 % de los casos, estima.

A modo de ejemplo, expone que el sábado hubo ocho llamadas: una por gente sin mascarilla y las demás, por ruidos: música alta, fiestas y conflictos familiares. En Río Sor se denunció a una persona no conviviente.

Control informal

Pero, ¿se agradece la labor de la policía de balcón? «Sin ese control informal -admite Chao- no llegaríamos a conocer todo ni seríamos capaces de recabar la información necesaria». Pero pide que se comuniquen solo cosas «relevantes».

En Narón detectan un incremento de los chivatazos durante los fines de semana, por exceso de ruido y agrupamiento de personas. En Mugardos cuantifican entre ocho y doce las llamadas al día por quejas de locales abiertos en los que se consume y se reúnen no convivientes. Y en Ares detectaron un aumento «considerable» desde que está en nivel rojo. En Neda aseguran no haber tenido denuncias de este tipo. Y en Fene dicen que esta clase de llamadas «son mínimas» y que «ni el 10 % de las actuaciones» responden a estas quejas.

Vuelve la policía de balcón: «Mi vecino con covid ha bajado a comprar chuches»

La Voz

Fiestas en pisos, botellones, reuniones con personas con las que no se convive y gente que incumple el toque de queda son los motivos más comunes de los avisos ciudadanos

Con el toque de queda decretado por el Gobierno y las restricciones establecidas por la Xunta en 67 municipios gallegos para evitar la propagación del virus ha vuelto a recuperar protagonismo una figura que estuvo muy presente durante la cuarentena: la policía del balcón. Hasta el momento, las fuerzas de seguridad de Galicia no están recibiendo tantas llamadas como en la primera ola, pero la mayoría ya han notado en las últimas semanas un aumento de los avisos, sobre todo en el horario nocturno.

«Desde que comenzó la crisis sanitaria hay dos perfiles de personas. Hay algunos que no se toman tan en serio estas normas, pero sí que hay muchísima gente que se lo toma muy en serio. Por tanto, nos encontramos con situaciones de muchos vecinos que están llamando a la Policía Local para que actuemos por distintos tipos de infracciones», comenta el director de Seguridad Ciudadana de A Coruña, Carlos Touriñán.

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