La generosidad

Manuel Couce DESDE LA ALAMEDA

ARES

En Ares por su paseo marítimo se hablan varios idiomas así como por su inmensa playa de arena brillante, y en el parque un tanto magullado por la presencia de cientos de niños con sus familias que disfrutan de aquella frondosidad antes de bajar a la arena a resoplar la temperatura de sus aguas y de su microclima en la costa norte, es un placer para bañistas y navegantes. A la caída de la tarde cada chivo a su olivo, y las embarcaciones fondean ordenadamente en el Club Náutico. Meditar, teniendo enfrente la Ría de Ares, es reconocer la asignatura pendiente de esa maravilla de la naturaleza que debe ser reconocida, así como y por los rincones que la integran, y entre ellos está Redes, muy conocida cinematográficamente, o el Monasterio de Santa Catalina, con sus vistas panorámicas insuperables, su vegetación exuberante, estos y otros lugares deben ser repetidos a escala nacional. En todo lo ocurrido en Ares en los últimos años tiene mucho que ver el alcalde Julio Iglesias, que recibe el beneplácito de vecinos y forasteros ambientalistas, que cada año vuelven y encuentran el pueblo más atractivo y resultón. Este profesor de universidad que gasta una parte de su talento con su pueblo, da argumentos a la generosidad; a diario sube y baja escaleras de su precioso Ayuntamiento, con los bolsillos vacíos, después de atender a la gente en la alfombra roja de su despacho. Es un pilar de comprensión de los problemas y seguro que no todos le dieron la mayoría absoluta, son los más cabales aresanos para que siga aumentando la calidad de vida. Momentáneamente ahora están a otra cosa, las traineras y el deporte náutico forman parte de la cultura del pueblo. Sus forzudos remeros acaban de ser maltratados por la Federación, queriendo hacerles perder un liderazgo que habían ganado con tesón y musculatura, y como Julio Iglesias no se deja arrollar por nadie, iniciaron un recurso con su apoyo, que para más señas, él fue director general de Justicia de la Xunta, y seguro que todo les saldrá bien a estos deportistas, que están demostrando ser los mejores. Una delicia estar en Ares, y, a pesar de que los rayos de sol todavía se cotizan caros, la temporada de terrazas sigue muy concurrida, y la cocina de autor también, especialmente este mes con la fiesta de la exquisita jibia y a diario aquellos mariscos permiten sentir una fuerte sensación del mar de esa gran ría.