Recuperar el respeto

Nona I. Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

Diego Radamés | EUROPAPRESS

Escribo bajo la sombra del paisaje violado por la invasión de un tren que sembró muerte y destrucción en esos campos que, en su sencilla grandeza, son inspiración para poetas de la palabra y de la siembra. Sombra que se ha instalado en el escritorio de mi ordenador y porfía por no borrarse por más que lo intento. Y, al fondo, la imagen de mi admirada Fátima Báñez (compañera de mi hija en su época universitaria) me produce una pena sorda y silenciosa. Porque para mí ella era un referente de brillante ejercicio de la política y amor al trabajo, desde una entrega generosa y abierta a quien, como ella, considerase la política una dignísima manera de contribuir a mejorar la vida de los españoles. Y, cuando la dejó, siguió en su empeño.

El accidente de Urda es un trágico ejemplo, uno más, de cómo caminamos hacia la derrota final sin dar la batalla del ¡basta ya! que un día fue pacífico grito, principio del fin del terror que tiñó de luto la España del tiro en la nuca. El ¡basta ya! es más que el voto que, solo, no garantiza la democracia. Hay que recuperar el respeto a la ley y a las instituciones. Porque algo muy grave le ocurre a un país convencido de que, suceda lo que suceda, no pasa nada. Me gusta escuchar y preguntar a la gente que me rodea. Estas últimas semanas me he dedicado a los jóvenes. La muestra era de 48 universitarios ferrolanos. Algo me quedó claro: casi todos son incapaces de dar más de tres nombres de ferrolanos ilustres. Pero eso se queda en anécdota si añadimos que les interesan poco o casi nada los proyectos de su ciudad (por cierto, alguno muy importante) o los resultados del informe Pisa. ¿Y la Constitución? Me lo guardo...