Crear lo que antes no existía

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro CAFÉ SOLO

FERROL

El escritor -y además excelente fotógrafo- Eduardo Blanco Amor, todo un clásico de las letras del siglo XX, en una imagen tomada en La Argentina.
El escritor -y además excelente fotógrafo- Eduardo Blanco Amor, todo un clásico de las letras del siglo XX, en una imagen tomada en La Argentina.

19 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La obra de los grandes artistas, de los creadores que le regalan al mundo aquello de lo que antes carecía, habita la eternidad, existe por sí misma. Y con independencia de las miradas, siempre cambiantes, de cada época, ilumina la historia en su conjunto. De hecho, estos días vuelve a primera línea de la actualidad el legado de dos magníficos creadores gallegos, un escritor y un fotógrafo: Eduardo Blanco Amor y José Suárez. Ambos muy vinculados, por cierto, a Carlos Casares.

(Ayer pude hablar mucho de ellos con tres personas muy vinculadas también al autor de Vento ferido: su hermano Xavier, Xavier Casares, y dos de los principales colaboradores, además de amigos, que Carlos tuvo en sus últimos años, Damián Villalaín y Xosé Soutullo).

Vuelvo a contemplar, en el formidable volumen editado por el Museo Centro Gaiás, las fotos de José Suárez, Pepe, esas fotos que le han mostrado al mundo, desde Galicia, dos de las grandes voces —y de las grandes miradas— de la fotografía europea, Xosé Luis Suárez Canal y Manuel Sendón, y la emoción me invade. Fotografías como las de las romerías gallegas publicadas en el suplemento dominical del diario La Nación, en Buenos Aires, en 1935, con texto del propio Eduardo Blanco Amor.

A Blanco Amor, por cierto, se le rindió en el Círculo de Perlío, en el año 1976, uno de los más grandes homenajes de su vida. Un homenaje que tuvo, entre sus impulsores, a un gran número de trabajadores de Astano. Es hermoso recordar que el escritor, que también era un excelente fotógrafo, estuvo allí, donde va, camino del mar, el río Cádavo.