A bordo del camión que cuida tu mirada: «Si ves lucecitas o manchas flotantes, pide una consulta con el especialista»
FERROL
La oftalmóloga Nuria Olivier participó en una campaña itinerante de la ONCE Baja Visión y Sandoz, donde recordó que las revisiones en niños y a partir de los 50 años son vitales para detectar patologías «silenciosas»
06 mar 2026 . Actualizado a las 15:11 h.De la mano de la campaña Tu mirada nos importa, impulsada por la Fundación ONCE Baja visión y Sandoz, este jueves aparcó en la plaza de Armas de Ferrol un camión de salud visual pionero en España, que en Galicia solo tiene marcada como parada la ciudad naval. A bordo de esta unidad móvil itinerante, los visitantes pudieron someterse a una completa revisión oftalmológica con una sofisticada máquina capaz de realizar seis pruebas diagnósticas a la vez y detectar hasta 100 patologías en apenas cinco minutos (una tecnología con IA de la que por el momento solo disponen unos pocos hospitales públicos, como La Paz de Madrid o el de Calahorra de La Rioja). También tuvieron acceso a los expertos consejos de tres especialistas de Oftalmología del Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF). Y hasta pudieron comprobar las dificultades a las que se enfrentan personas que padecen patologías como glaucoma, degeneración macular o retinopatía con unas gafas de realidad mixta.
Nuria Olivier, oftalmóloga del CHUF, fue una de las especialistas del complejo ferrolano que acudió a este innovador camión de salud visual, donde atendió a los vecinos y subrayó la importancia de acudir a revisiones oftalmológicas tanto en la infancia como a partir de los 50 años de edad, «aunque no tengas ningún síntoma y estés sano como una manzana».
En este sentido, Olivier explica que en los niños estos controles resultan vitales para detectar de forma precoz problemas que a veces pasan desapercibidos porque el pequeño no se da cuenta de que ve mal o no lo sabe expresar, como el ojo vago, los defectos refractivos (miopía, hipermetropía y astigmatismo) o el estrabismo. «Por ejemplo, con el ojo vago es muy importante detectarlo a tiempo, porque en la infancia aún se puede corregir, pero después ya no», comenta Olivier.
En cuanto a los adultos, la facultativa considera que todas las personas de 50 años en adelante debería someterse a revisiones de forma periódica, aunque estén sanas, porque a partir de esa edad aumenta la incidencia de patologías asociadas al envejecimiento y muchas de ellas debutan de manera «silenciosa», sin dar síntomas, como el glaucoma o determinadas retinopatías. Y, «por supuesto», acudir al especialista siempre que se perciban síntomas visuales, «aunque creamos que no tienen importancia».
«Si ves lucecitas o manchas flotantes, pide una consulta porque puede estar relacionado con patologías del vítreo o la retina», advierte la oftalmóloga, que participó en la campaña junto a sus compañeros del CHUF Rosa Arroyo y Cristóbal Quintero. Olivier también recomienda acudir a la consulta si la persona ve las cosas deformadas o torcidas (lo que puede indicar alguna enfermedad macular), no ve parte del campo visual o sufre picor, sequedad o sensación de un cuerpo extraño en los ojos.
«Como no llevo bastón ni perro guía, la gente cree que veo perfectamente»
Los visitantes que se acercaron el camión también pudieron escuchar el testimonio de Alicia Robles, una joven asturiana que sufre la enfermedad de Stargardt, una distrofia macular que provoca la pérdida progresiva de la visión central al dañar la mácula y que ahora trabaja como asesora creativa de la Fundación ONCE Baja Visión. «Se creó hace apenas un año y atiende a personas que ven mal, pero no tan mal como las que están afiliadas a la ONCE (con solo un 10% de capacidad visual o menos), pero que sí tienen una baja visión reconocida, con un grado de discapacidad», explica.
Desde pequeña, Alicia ha tenido que lidiar con problemas derivados de la falta de sensibilización con respecto a estas patologías. «No se trata de que la gente entienda lo que significa tener baja visión, pero sí de que sea consciente de que existen este tipo de discapacidades ‘invisibles'. Como no llevo bastón ni perro guía, la gente piensa que veo perfectamente, pero no es así. Y al no llevar ningún tipo de identificativo, siempre tengo que estar dando explicaciones sobre ciertas conductas, como por ejemplo hacer una foto a un cartel con el móvil para poder verlo», explica Alicia. Gracias a la creación de la Fundación ONCE Baja Visión, personas como ella pueden acceder a descuentos en ópticas, programas especiales para el empleo o una biblioteca con más de 90.000 audiolibros.