El método de la Transición

Nona I. Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

JOSE PARDO

Es 22 de noviembre, 50 años de la proclamación como rey de Juan Carlos I. Me emociona ver que la monarquía constitucional se ha consolidado a pesar de... Y es casi la única institución que aumentó su prestigio y aceptación. Felipe VI es un sólido pilar de la democracia, por su lealtad a la Constitución y su cercanía al pueblo, incluso en medio de un tsunami discontinuo de deslealtades. Me sumo a las palabras de quienes han dado una lección de lealtad constitucional. «Paz o amistad cívicas»; el «método de la Transición» son expresiones literales en el acto de entrega, por el rey, del Toisón de Oro. F. González y M. Roca reivindicaron el método de la Transición (no su beatificación ni su blindaje a la crítica) para borrar el odio y la crispación. Me emocionó su mensaje y me propuse vivir mi emoción con los pies sobre mi tierra y el corazón en la mano. El día 20, aniversario de la muerte de Franco, decidí pasear por los alrededores de su casa natal y observar qué sucedía. Ni laurel ni concurrencia. Solo unos manchones rojos sobre la placa de la fachada. Y regresé, paseando sobre las hojas caídas de magnolios, castaños etc. Alfombra, arcoíris de dorados, ocres etc. abrigadas por frondosas y saludables ramas, garantía de futuro. Y sentí que Ferrol puede ser un paraíso. Ni la sombra de Franco contaminó mi ensoñación.

Y, además, el 22 de noviembre, personalmente, es un día hermoso y trascendente: un 22 de noviembre fui abuela por vez primera. Y hoy miro con orgullo a mis cuatro maravillosos nietos. Ellos son el futuro de esta España doliente y su generación rescatará, ojalá, la dignidad y los valores que sepultaron los muros.