La administración de loterías de Alcampo vuelve a repartir alegría: «Hace mucha ilusión cuando vienen sin saber que les tocó»
FERROL
Un día después de dar un premio de 45.691 euros de la Bonoloto, la lotera María Luis y su empleada Paula se muestran «contentas y nerviosas», aunque aún no saben quién fue la persona afortunada
14 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La cola que se forma cada lunes en la administración de loterías de Alcampo (la número 11) llega hasta la puerta del hipermercado. Podría pensarse que la de este lunes, día 13, llegue impulsada por el premio de 45.691 euros de la Bonoloto repartido el domingo. Pero muchos de los que aguardaban su turno aseguraban que no sabían nada: «A ver si me va a haber tocado y me entero ahora», bromeaba un cliente. Y lo cierto es que aún no se conoce el ganador. «A lo mejor aparece por aquí y aún no lo sabe», comenta María Luisa Cores, la dueña del local, que junto a Paula Testa, una de sus empleadas, no para de atender clientes con una sonrisa. Esta mañana han recibido la visita del delegado de Loterías y Apuestas del Estado en la provincia. «Últimamente me toca venir todos los lunes», bromea, ya que en las últimas semanas han repartido muchas alegrías.
Al primer premio de la Bonoloto del domingo se le suman un segundo premio del mismo sorteo, con fecha del 27 de septiembre, agraciado con 45.212 euros, y un primer premio de la Lotería Nacional del 20 de septiembre, que repartió 600.000 euros entre varios agraciados. «Aún tenemos bombones que nos trajeron la última vez», cuenta María Luisa señalando una caja bajo el mostrador. «Y este señor es el que nos los trajo», comenta Paula señalando a un cliente, que lo confirma con una sonrisa de satisfacción, esa que otorga la diosa fortuna. Fue uno de los agraciados con el primer premio de la Lotería y quiso compartirlo con las personas que le vendieron el décimo, premiado con 60.000 euros.
Este lunes por la mañana, aún no sabían quién fue la persona agraciada con la Bonoloto del domingo. «A lo mejor aparece aquí y aún no lo sabe», comenta la dueña de la administración, que matiza que, aunque se enteraron de quién ganó el segundo premio del sorteo repartido hace tres semanas porque fue a contárselo en primera persona, «mucha gente no lo dice porque ya va directamente al banco». Reconoce que, si repartir un premio siempre «da mucha satisfacción», hace más ilusión incluso cuando la persona agraciada no lo sabe: «Suelen reaccionar con muchos nervios porque vienen, lo miran en la maquinita y ven ‘premio mayor'. Entonces vienen a preguntar qué es, salimos y les explicamos. Y se ponen tan contentos... Hace mucha ilusión».
Ni María Luisa ni Paula, que en la mañana del lunes se mostraban «nerviosas y contentas», pierden la sonrisa. «Repartir premios da mucha ilusión», insistían ambas, que aseguran es más satisfactorio dar que recibir, también en lo que a fortuna se refiere. «Disfrutamos. Miramos a ver quién será y, si no lo saben, le damos la alegría», cuenta la dueña, que explica que, además, se suele tratar de «clientela de siempre».
Pero a esos clientes de toda la vida, de los que se saben el nombre, la edad y hasta lo que van a jugar, se han ido sumando otros nuevos, atraídos por la lluvia de premios de las últimas semanas. «Se está notando en ventas por aquello del ‘vamos allí que toca siempre'», explica María Luisa, que también nota ya el tirón de la Lotería de Navidad: «Estamos vendiendo bastante. Quizás más que los demás años».
Sobre cómo han logrado atraer a la suerte en tantas ocasiones seguidas, desvelan que no hay trucos, sino estadística. «Es la gente al jugar, aunque la propaganda de un premio ayuda mucho porque hay más gente. Cuanto más sellamos, más oportunidades tenemos de dar», cuenta María Luisa con la sonrisa de satisfacción de quien disfruta repartiendo alegría.
Trés décadas repartiendo suerte: «A una chica que le tocó un premio la acababan de echar del trabajo»
En los 30 años de historia de la administración de loterías de Alcampo, han sido muchas las alegrías repartidas. Tantas, que no sabrían con cual quedarse. «Dimos un Euromillón muy grande, pero no supimos a quién fue», cuenta María Luisa, que confiesa que le hace más ilusión dar premios de la Lotería Nacional «porque la gente lo cuenta». Y es que si algo destaca del local es el trato familiar. Tanto con las tres empleadas —Paula, por ejemplo, lleva más de veinte años trabajando mano a mano con ella— como con los clientes.
«Los hay de todas las edades y son de siempre. Quitando en el verano, que viene mucha gente de fuera», cuenta María Luisa, que explica que es una ventaja el hecho de estar en un hipermercado. «Hay gente que aprovecha que viene a hacer la compra y el aparcamiento es muy cómodo».
Paula Testa sí recuerda con especial cariño a una de las clientas a las que les tocó un premio: «¿No te acuerdas de una chica que nos dijo que la acababan de echar del trabajo? Y le tocó un premio, no sé si era de 300.000 euros. ¡Qué alegría se llevó!», relata.
Pese a la amplia lista de alegrías repartidas, reconocen que les haría ilusión volver a dar alguno de Navidad. «¡Y el abonado!», salta Paula, en referencia al número que juegan siempre, pero que «no toca nunca». Aunque eso no les importa mucho porque su objetivo es «que venga más gente y seguir dando premios».