Tras provocar sustos a varios vecinos y causar daños en fincas particulares, el pasado miércoles de madrugada se cebaron con la huerta comunitaria del barrio
15 ene 2026 . Actualizado a las 11:32 h.El pasado domingo, a las once y media de la noche, una vecina de Canido que regresaba a su casa en coche por la calle Celso Emilio Ferreiro tuvo que pegar un frenazo en seco al toparse de repente con un jabalí que cruzaba la calzada de un lado a otro, en medio de la oscuridad. Con anterioridad, otros residentes del barrio alto de Ferrol se llevaron un buen susto al encontrarse con ejemplares dentro de sus fincas. Y hubo también casos en los que los vecinos no los vieron, pero sí pudieron constatar su presencia por el rastro que dejaron de noche en sus jardines, en forma de cráteres de distintos tamaños.
Esta semana los damnificados han sido los usuarios de la Horta Comunitaria de Canido situada junto al centro cívico, un espacio de uso público que alberga 25 bancales en los que vecinos, escolares y miembros de entidades como la Asociación Española contra el Cáncer, Aspanaes o Xeración cultivan hortalizas y crean lazos de amistad a lo largo de todo el año. «Es una pena, porque esta cosecha está siento una de las mejores de los últimos años y algunas plantas quedaron tan destrozadas que no se han podido replantar», explica Queli Filgueira, una de las hortelanas más veteranas.
Cuenta que a ella le destrozaron las patatas y las calabazas, mientras que en el bancal de Paco Rey, otro compañero de faena en la huerta comunitaria de Canido, se cebaron con las tomateras. «Los jabalíes son como tractores que van arando la tierra y dejando surcos por donde pasan», describe Paco. «Le gustan mucho los tubérculos y también las lombrices», comenta mientras enfila el paso hacia el fondo de la huerta comunitaria, en la zona donde están las composteras. «Teníamos dos y una de ellas la tiraron por un terraplén y la hicieron añicos», explica Queli.
Paco anota que «fastidia mucho» llegar a la huerta y ver la tierra levantada, después de tanta dedicación, pero, sobre todo, cree que las autoridades deberían tomar medidas por los riesgos que entraña la presencia de los cerdos salvajes en el casco urbano. «Aquí hicieron una buena ‘desfeita', pero ya no es solo que entren en la huerta y destrocen los bancales, es que pueden atacar algún vecino si van con jabatos y se sienten amenazados o si se cruzan con alguien que esté paseando un perro», comentan.
Paco y Queli temen que estas nuevas incursiones vayan a más y se repita lo vivido en el año 2022, cuando la proliferación de jabalíes en Canido llevó al anterior equipo de gobierno, encabezado por Ángel Mato (PSOE), a contratar la instalación de jaulas para su captura y eutanasia posterior.
Aquellas jaulas se retiraron en el 2023 y desde entonces no se volvieron a instalar. Desde el actual gobierno de José Manuel Rey recuerdan que las competencias en este ámbito las tiene la Xunta, a la que notificará «a la mayor brevedad posible» estas nuevas incursiones, «para que tome medidas». Además, recuerdan que los vecinos pueden dar aviso de la presencia de los jabalíes a la Policía Local.
«As gaiolas atallaron o problema, pero só temporalmente, porque xa están de volta»
El presidente de la Asociación de Vecinos de Canido, Roberto Taboada, informó hace ya semana al Concello sobre las «escaramuzas» de los jabalíes en fincas particulares de Canido y algunos «encontronazos» con los vecinos. Por eso, reclama que, sin más dilación, el gobierno municipal inste a la Xunta a tomar medidas, así como la creación de una «mesa de traballo» integrada por miembros de la asociación vecinal, técnicos y representantes de las dos administraciones (local y autonómica) para buscar soluciones antes de que la proliferación de jabalíes en el barrio vaya a más y se repita la situación del 2021 y 2022, cuando «moita xente maior xa nin baixaba a pasear por medo a toparse con eles».
En opinión de Taboada, «as gaiolas colocadas entón atallaron o problema, pero só temporalmente, porque os xabaríns xa están de volta no barrio». Y por eso reclama un plan integral a largo plazo para mantener alejados a los jabalíes de las zonas urbanas y periurbanas de forma permanente. «Noutros lugares de España, como Euskai ou Cataluña, xa puxeron en marcha medidas que resultaron moi efectivas», como, por ejemplo, anota el representante vecinal, crear comederos en los montes con cereal suficiente para que los animales queden saciados y no busquen alimento en la zona urbana, o añadir anticonceptivos a esa comida.