Alarma por los robos en San Andrés de Teixido: «Hasta nos llevaron el cepillo de las limosnas para coger el dinero que estaba dentro»

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro FERROL / LA VOZ

FERROL

Entrada sur del santuario de San Andrés de Teixido
Entrada sur del santuario de San Andrés de Teixido Ramón Loureiro

Crece la preocupación por la inseguridad que sufre el santuario

03 jul 2024 . Actualizado a las 15:27 h.

Lo dice Antón Rúa, historiador del arte, párroco de San Andrés de Teixido y, además, el gran protagonista de la revitalización de un santuario que, a día de hoy, ya recibe visitantes de medio mundo: «Estamos desesperados. ¡No sabemos qué hacer...! Nos llevaron hasta el cepillo de las limosnas, para coger el dinero que estaba dentro. La boeta, del siglo XVIII, que estaba situada junto a la puerta sur del templo. La arrancaron —comenta el sacerdote— y se fueron con ella. Seguramente a estas horas estará tirada por ahí, en cualquier sitio, y ya no aparecerá nunca».

La preocupación por la inseguridad del templo crece sin parar. «Tenemos cámaras de seguridad, por supuesto que las tenemos —cuenta Rúa—, pero ha habido casos de alguna gente que vino a robar al santuario y que miraba a la cámara, riéndose, sin la más mínima preocupación. ¿Y qué podemos hacer frente a todo esto?».

Antón Rúa, párroco de San Andrés de Teixido e historiador del arte.
Antón Rúa, párroco de San Andrés de Teixido e historiador del arte. Ramón Loureiro

Rúa comenta que los vecinos de San Andrés de Teixido hacen cuanto está en su mano por mejorar la seguridad en el templo, pero que a pesar de ello los robos se multiplican. Y él mismo, cuando no se encuentra en cualquiera de las otras parroquias de la comarca que también atiende (entre ellas la de Cedeira), procura estar, en Teixido, constantemente alerta. Hasta en más de un ocasión ha seguido a personas cuyo aspecto o cuya actitud ya le hacía desconfiar, y finalmente ha podido evitar el robo. «Pero esto no se da parado», reitera.

RAMON LOUREIRO

Un problema que se agrava

Los robos en templos de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol han ido aumentando en número, y también en gravedad, a lo largo de los últimos años. Y eso se ha convertido en una lacra de la que no se ha salvado ni la concatedral ferrolana de San Julián. De todas formas, es un problema que suele afectar, en mayor medida, a parroquias en las que las iglesias se encuentran en lugares aislados y, por tanto, sin ningún tipo de vigilancia. De ahí que resulte llamativo el caso de San Andrés de Teixido, en el que, como el propio párroco señala, la entrada de fieles en la iglesia, a cualquier hora del día, es constante. «Pero está claro que los que vienen a robar —dice Rúa— ya no le tienen miedo a nada».