Noelia y Ricardo, el matrimonio de Ferrol que reinventa el negocio El Chalet: «Llevamos muy bien trabajar juntos»
FERROL
La clásica tienda de moda de San Xoán pasa a fusionarse con la zapatería de la plaza de Ultramar, donde ofrecen variedad de tallas y servicios personalizados
02 oct 2023 . Actualizado a las 15:42 h.La tienda de moda El Chalet, que desde hace más de treinta años se localizaba en San Xoán, se unifica con la zapatería que lleva el mismo nombre en la plaza de Ultramar. Cada uno de los negocios era regentado por los integrantes de un matrimonio que ahora trabajan juntos en el número 57 de la calle Venezuela.
Noelia López Díaz se puso al frente de la tienda de San Xoán que fundó su madre, Mari Carmen Díaz Caínzos, cuando esta se jubiló, aunque estuvo presente en ella desde pequeña. El nombre del establecimiento fue elegido a raíz del aspecto original de este local, que se trataba precisamente de un chalé.
El marido de Noelia, Ricardo Lamas Rodríguez, inauguró hace siete años una zapatería en Ultramar que bautizó de la misma manera. La decisión de mantener el nombre se basa en la intención de vincularse con el origen de la empresa.
«Tengo clientas que ya eran de mi madre y es gracias a ella», valora Noelia López Díaz. De la misma manera, Ricardo Lamas Rodríguez indicó que la zapatería ya contaba tanto con compradores «de toda la vida» como con otros nuevos, que llegan sobre todo mediante el boca a boca. La reputación de El Chalet es de gran alcance, ya que hay personas que acuden desde puntos dispares de las provincias de A Coruña y Lugo. A pesar de haber abierto la nueva versión unificada hace tan solo unos quince días, ya han recibido a clientes de otras zonas de fuera de Ferrol.
La pareja, que ya había podido realizar un ensayo durante unos meses en la pandemia, asegura que «llevamos muy bien trabajar juntos». Aún así, las costumbres permanecen hasta que se habitúen, dado que por ahora siguen con la tendencia de atender por un lado Ricardo a los clientes que preguntan por zapatos y, por otro, Noelia, a los que vienen a por ropa. «Lo hacemos por inercia», relató la codirectora, quien explicó que unificaron sus servicios de forma que se dedican los dos a ambos sectores. Además, cuentan con el trabajo de una empleada que les ayuda en la conciliación.
El cambio a Ultramar se fundamenta en el deseo de estar más a pie de calle, además de facilitar el acceso a gran parte de su clientela, que en ocasiones podía tener dificultades para desplazarse al carecer de vehículo. Así pues, el mayor cambio que aprecian es el tránsito constante de gente, que se puede acercar a mirar y volver otro día a comprar, una novedad que les encanta. Aquellas personas que se animen a visitar la nueva versión de El Chalet en Ultramar pueden llevar tapones de plástico que acumulen en sus hogares, ya que Ricardo Lamas tomó la iniciativa de recogerlos cuando abrió la zapatería. Este material fue destinando a distintas causas benéficas a lo largo de los años y en la actualidad se le envía a la familia de una niña de la zona.
Amplia oferta
Tras cerrar durante dos semanas la zapatería para remodelar el local, El Chalet está abierto al público, ahora también con la oferta de ropa femenina. Las prendas que ofrecen se encuadran desde un estilo casual hasta lo más ceremonial. Así pues, aunque no es su único sector, la vestimenta para fiestas y eventos es una de sus especialidades, a la que empezó a dedicarse la pionera Maricarmen Díaz. De hecho, entre los aspectos que más gustan a Noelia López de su trabajo destaca el de «vestir a una madrina, madre o abuela de una novia», ya que «es una satisfacción que confíen en ti a la hora de vestirse para una ocasión tan especial», declaró la profesional.
Uno de los rasgos que diferencian a El Chalet de otros comercios y que atraen a muchas usuarias es la amplitud de tallas, que van desde la 40 a la 60. Además, cuentan con unas modistas que realizan arreglos de costura y tocados personalizados.
La colección de otoño inauguró la sección textil de la tienda, que según ilustró Noelia López, se trata de una temporada en la que prima una gama de tonos como el granate, berenjena o buganvilla. Asimismo, regresan algunos formatos clásicos como el traje con pantalón.