Del carnaval de Montevideo a montar una batucada «social» en Ferrol

beatriz antón FERROL / LA VOZ

FERROL

JOSE PARDO

El uruguayo Martín Hornos, carnicero con tienda en Canido, comanda un taller en el que enseña a tocar y fabricar instrumentos de percusión de forma gratuita: «Queremos llenar de ritmo el barrio»

17 may 2023 . Actualizado a las 13:29 h.

A las nueve y media de la mañana, los alegres sones cubanos espabilan los ánimos adormilados nada más cruzar el umbral de la carnicería y charcutería O Cuxo de Canido, donde Martín Hornos atiende a la clientela con música de fondo y una sonrisa en la cara. Desde que abrió el negocio en la plaza del Cruceiro junto a su pareja, Bea Alejos-Pita, hace ahora justo un año, este uruguayo de Montevideo se ha ganado la confianza y simpatía de muchos de los vecinos del barrio por la amabilidad con la que despacha las viandas tras el mostrador (desde carnes a embutidos, pasando por verduras, frutas, pan o productos envasados), pero también por sus dotes de músico y luthier. Y es que, gracias a la colaboración de la Asociación de Vecinos, Martín ha puesto en marcha en el centro cívico de Canido un taller de batucada «social» abierto a todo el mundo y de carácter gratuito. «Nos reunimos todos los domingos y lo único que pido es constancia, porque si la gente falta a las clases y no hay compromiso el grupo no puede funcionar», señala el maestro.

Martín cuenta que su pasión por los instrumentos de percusión se remonta a sus años de «carnavalero» en Montevideo, su ciudad natal. «El de Brasil se conoce más porque dura una semana y hay actividades las 24 horas del día, pero el carnaval uruguayo también es muy importante y dura tres meses, con tablados y una competición final. Nuestro ritmo es el candombe y también tenemos las murgas, que son muy parecidas a las chirigotas de Cádiz», detalla Martín.

Su amor por la percusión siempre estuvo ahí, pero al convertirse en emigrante y aterrizar en la comarca, hace ya dos décadas, al carnicero no le quedó más remedio que dejar aparcada la música por un tiempo. «Lo importante entonces era encontrar trabajo y salir adelante como fuese», explica Martín, que antes de montar su propio negocio en Canido tuvo carnicerías en Narón y Mugardos y también trabajó por cuenta ajena para otros establecimientos, asi como en la hostelería y como monitor de zumba y spinning.

Pero, volviendo a la música, Martín cuenta que con el paso del tiempo volvió a reencontrarse con la percusión, formó parte de algunos grupos, y de la mano de unos músicos de A Coruña, comenzó a interesarse por la música brasileña y la batucada. Fue así como empezó a pensar en la posibilidad de montar algo en Ferrol. Y la oportunidad apareció servida en bandeja cuando el presidente de la Asociación de Vecinos, Roberto Taboada —«que es una persona excelente», recalca Martín —, se prestó a colaborar con la iniciativa.

Domingos por la tarde

Aquello fue hace ya seis meses, y desde entonces, todos los domingos por la tarde los tambores llenan de ritmo el centro cívico de Canido. Martín cuenta que el grupo está formado por personas de diferentes edades, desde jóvenes veinteañeros hasta mayores que están al filo de los setenta. Y explica que en el taller no solo aprenden a tocar los instrumentos típicos de la batucada, desde el agogo hasta el surdo, sino también a fabricarlos con materiales de desecho. «Con los acumuladores de agua hacemos el tronco del surdo, y con cubos de plástico fabricamos los bombos», explica a modo de ejemplo.

En los ensayos practican dos tipos de ritmos, la samba reggae y la samba enredo, y tras muchos meses de ensayos, ya están listos para salir a la calle. «Al principio fue difícil y aquello parecía como si entrase un elefante en una cacharrería, pero en estos meses el grupo ha mejorado mucho y ya hemos actuado en Os Maios y en la Fashion Night», comenta con orgullo y cariño hacia sus alumnos. Tras estos primeros pinitos ante el público, la formación ya trabaja en su próximo proyecto: «Queremos llenar de ritmo el barrio y para eso estamos pensando en organizar un pase de carnaval por las calles de Canido una vez al mes», anuncia ilusionado Martín.

«Aprendí mi oficio con un gallego que me decía que tenía mucho ‘xeito’ cortando la carne»

Martín asegura que adora su oficio de carnicero, que aprendió hace ya muchos años de la mano de un emigrante gallego de la zona de Baiona que tenía una carnicería en Montevideo. «Se llamaba Ramón Méndez y fue como un segundo padre para mí. Comencé haciéndole los 'mandados' con 12 años, y luego, a los 15 me enseñó el oficio y empecé a trabajar con él. Me decía que tenía mucho ‘xeito’ cortando la carne y muchas veces me llevaba a las actividades que organizada la sociedad gallega del Valle Miñor, a la que él pertenecía», rememora Martín, al tiempo que apunta que fue así como aprendió a bailar muñeiras o a espantar a las malas meigas en la noche de San Juan.

Entonces no sospechaba que años más tarde la patria de su maestro terminaría por convertirse en su tierra de acogida. Tras residir en diferentes municipios de la comarca y pasar por distintos trabajos, Martín confiesa que se siente feliz en Canido, donde cada mañana levanta la persiana de una pequeña tienda de barrio, como «las de toda la vida». «He trabajado en muchas cosas, pero lo que más me llena y me da la tranquilidad es la carnicería».