Las batas GOA de Amancio Ortega también se vendieron en Cedeira

ANA F. CUBA CEDEIRA / LA VOZ

FERROL

Manoli (derecha), con la bata de GOA que le regaló su madre de niña, comprada en El Rancho, la tienda que regentaba Teresa, hoy cerrada
Manoli (derecha), con la bata de GOA que le regaló su madre de niña, comprada en El Rancho, la tienda que regentaba Teresa, hoy cerrada I. F.

Manoli Pérez, cedeiresa de 58 años, encontró hace unos días una bata de esta marca que le regaló su madre, comprada en El Rancho, el comercio que regentaba su vecina Teresa Díaz

30 oct 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

A Manoli Pérez, cedeiresa de 58 años, su madre le regaló una preciosa bata de casa de color azul que no llegó a estrenar. «Tendría ocho años y ni me acordaba de ella, hasta que hace unos días, cambiando la ropa de temporada, se cayó de muy alto... como lo guardo todo», relata. Miró la etiqueta y en seguida vio que se trataba de una prenda de la marca GOA, la primera firma del fundador de Inditex, Amancio Ortega Gaona. Era su nombre con las iniciales colocadas al revés.

Su progenitora la había comprado en El Rancho, una tienda de la calle Real de Cedeira, situada justo al lado de donde vivían. «La fundó mi padre, Jesús Díaz, estaba a su nombre, pero quien la regentaba era mi madre, Teresa, yo ya le ayudaba y cuando se jubiló me quedé», cuenta Teresa hija, que se retiró hace ocho años, cuando cerró el comercio, que en sus orígenes había sido bar, ultramarinos, paquetería...

El bajo de esta vivienda del siglo XVI tiene las rejas bajadas desde entonces. Cuando liquidó, Teresa también se encontró con otra bata de GOA, «verde, con flores negras, corta». «Había camisones de puntillas, camiseros, mandilones... la calidad era fantástica y se vendían muy bien. Mi hermana Beba se llevó una bata verde y blanca guateada, sedosa, cuando se fue a estudiar a Santiago. Caty [la peluquera del local contiguo, en una vivienda gemela, donde antes había una tienda de calzado, Celosas] tenía una granate con una cenefa, larga hasta los pies», recuerda Teresa, entusiasmada por el hallazgo de su vecina.

Manoli ha visto en televisión que hay coleccionistas que compran prendas de GOA y alguien que quiere hacer un museo. «A Amancio Ortega, si viene aquí se la regalo», dice. «Para su nieta», apunta Teresa entre risas. En su etapa de comercial de La Maja, a Ortega no le tocó negociar con El Rancho. «Pero en Cedeira todo el mundo tuvo una GOA, aquí y en las aldeas», sentencia esta comerciante retirada.