Así, no

Nona I. Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

Así no. La Política no puede ser escenario de lucha en la que el oponente es presentado como referente indeseable al que hay que rodear de un cordón sanitario, porque sus aportaciones pueden contaminar a los demócratas auténticos que quieren construir su relato de lenguaje agresivo y vulgar para descalificar al adversario y convencer al ciudadano de que cualquier crítica a su gestión de gobierno es una insoportable deslealtad al país. La discrepancia y el uso de la palabra, contundente pero limpia, para ganar, son elementos indispensables en la liturgia y en el ser de la democracia, que exige líneas rojas que separan lo que «va en el sueldo» de lo que son groseros y zafios ataques directos al honor y a la dignidad de la persona, sin importar cómo ni dónde se hagan.

El presidente y la mayoría de los miembros del Gobierno de España, de toda España, han convertido el Consejo de Ministros y los atriles de la Moncloa en instrumentos al servicio de sus intereses. Y no vale el tú más. Lo que sucede ahora es inadmisible. Se ha orquestado un espectáculo coral continuo, cuyas actrices y actores desfilan ante los medios para intentar destrozar la imagen de quien, dicen las encuestas, puede mandarlos a hacer oposición. Pero no desde la Moncloa, como hacen ahora, sino desde el otro lado de la calle, por el que hay que caminar a pie.

Mientras, millones de españoles, entre ellos muchos niños y jóvenes, reciben el peligroso mensaje de que para ganar no hay que ser mejor que el adversario, solo conseguir transmitir que el otro es peor que tú, sea cual sea el modo y los medios para conseguirlo. A tiempo estamos de invertir el proceso, para encontrar al mejor.