Rosa Castro, trabajadora del Servizo de Axuda no Fogar en Ferrol, lamenta que su colectivo, expuesto especialmente durante la pandemia, no esté más valorado: «A veces la gente piensa que somos la chica de la limpieza»
20 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Pone cara a un colectivo formado por 150 mujeres al que el Concello de Ferrol brindará el 8 de marzo el reconocimiento que merece. Rosa María Castro Santas, de 44 años, y vecina de Narón, lleva una década como trabajadora del servicio de ayuda en el hogar. En su caso, la vocación queda fuera de toda duda: «Lo hago porque me gusta». Se le despertó después de pasar doce años cuidando de su padre. Cuando falleció, decidió formarse, «porque veía que en algunas cosas podría haberlo hecho mejor». Tras hacer un curso en el Ayuntamiento «me llamaron y ya empecé a trabajar». Después vendría un ciclo de FP en Lugo y una carrera profesional que continúa.
Tras meses en primera línea de la batalla frente al coronavirus, desde diciembre se encuentra en las trincheras, de baja por una lesión profesional. «El trapecio ya lo tengo fastidiado, y al coger tantos pesos continuadamente...», explica. Mientras se recupera recuerda cómo es su día a día en el trabajo cuando está en activo. Por semana atiende dos o tres usuarios y el fin de semana, hasta cuatro o cinco. En Covas, San Xurxo, Mandiá... «Pasas el día a carreras. Vamos de domicilio en domicilio, vas siempre con el tiempo justo, igual tienes cinco o diez minutos para llegar», relata. Y una vez allí, «hay domicilios que son complicados y otros no». Deben «lavar a la persona, vestirla, prepararle la comida, controlar la medicación, la diabetes, ir a la compra, a la farmacia... Tienes que hacer de todo, a veces hasta de psicóloga, porque la gente también se quiere desahogar y tienen bastantes problemas, la verdad», enumera.
Un trabajo «poco valorado»
Es un trabajo que, asegura, no está valorado como se merece: «A veces la gente piensa que somos la chica de la limpieza». Se refiere a algunos familiares de los dependientes. «Y estamos para atender, principalmente al usuario», recuerda. Además, en este último año su trabajo se ha convertido en una tarea de riesgo. Y con más dificultades para desempeñarla. «Al principio no había epis [equipos de protección individual] y la gente lo pasó mal, porque no se sabía cómo era y todo el mundo tenía nervios», apunta. Y aunque el Ayuntamiento suministró elementos protectores, ahora todavía «hay que estar peleando todo el día por los epis». Hubo algunos positivos entre sus compañeras, aunque «pensé que iba a haber más». Y siempre está el miedo a llevar el virus para casa. O lo que cree aún peor, llevarlo a la del usuario: «Seguro no hay nada. Puedes cogerlo en cualquier sitio. Y lo que no queremos es contagiar a nadie, porque son mayores con patologías», recalca.
Temor a contagiar
Más allá del temor al contagio, están también las dificultades físicas para ejercer su labor. Habitualmente, lo hacen con mascarilla quirúrgica o FFP2. Pero si hay un posible positivo, se añaden gafas, guantes, mono desechable y, por supuesto, el uso continuado de gel hidroalcohólico. «Es complicado, porque si estás movilizando a una persona, la coges por debajo de los brazos y la mascarilla se te acaba moviendo para arriba y no ves. Es incomodísima para trabajar». Pero necesaria en medio de una pandemia, que redujo el número de usuarios por miedo a los contagios, pero que ya está registrando nuevas altas. Y que ha sumado nuevas demandas a viejas reivindicaciones de las condiciones laborales de este colectivo: «Que nos den epis para la jornada real que hacemos, que nos respeten lo que se recoge en el convenio y los descansos... Es un trabajo mal pagado, porque trabajamos de lunes a domingo, la mayoría. Y ponemos nuestro coche para desplazarnos, pero la mayoría de los kilómetros no los cobramos. Y sin coche no trabajas», resume.
Por todo ello, el reconocimiento municipal se recibe con las manos abiertas: «Estamos todas muy contentas de que por lo menos alguien se acuerde de nosotras, porque durante la pandemia fue tremendo», agradece.