Un verano para ¿recordar?

Antía Urgorri Serantes
Antía Urgorri EL ACUARIO

FERROL

30 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Cómo creen que recordaremos este verano? En el fondo, pienso, todos, en nuestro subconsciente, deseamos con fuerza que como este no haya ninguno más, que para la temporada estival, allá por el 2021, la vacuna ya haya llegado para recuperar aquello que deberíamos llamar la vieja normalidad. Que el covid solo sea un mal recuerdo. Que para entonces haya barra libre de abrazos y besos. Que podamos toquetearlo todo sin echar gel luego. Que los niños puedan compartir y jugar juntos. Que el miedo se vaya.

Un verano sin precedentes, pero del que también es posible aprender y sacar una lectura positiva. Sé de uno que al leer estas líneas, me tachará de demasiado optimista. El coronavirus ha frustrado muchos viajes que tenían sus destinos vacacionales fuera de nuestras fronteras. Toca veranear en España, algo que muchos antes ni se hubiesen planteado.

Ferrol también se ha visto beneficiado de ese flujo de turismo nacional que ha propiciado el covid, y los hoteles de la ciudad, lejos de cerrar el mes de agosto entre quejas y lamentos, lo hacen encantados con las cifras de ocupación que han tenido. O igual o mejor que otros veranos. Han reducido las tarifas, sí, en muchos casos, pero una cosa ha compensado la otra.

El mercado de A Magdalena también ha incrementado negocio con el covid, y además de potenciar el reparto a domicilio, ha logrado fidelizar clientes durante el confinamiento, que ahora no dudan en pasarse cada semana por los puestos de la plaza de abastos.

Los alquileres de casas y fincas para pasar un verano sin masificaciones ha encontrado este año su temporada altísima, y lo mismo ocurre en algunos sectores de la construcción que no dan abasto para levantar piscinas, rehabilitar casas o acondicionar terrazas.

Está más que claro que la crisis que se deriva del covid perjudica a muchos más de los que beneficia, y sobre todo porque queda mucho camino aún que recorrer, pero también ha potenciado cambios de hábitos, tendencias urbanísticas, readaptación de proyectos y reorientación de negocios, que demuestran que se puede luchar contra la adversidad.

Quizás el confinamiento no nos ha hecho mejor personas, como rezaban los eslóganes más optimistas, pero quizás sí más fuertes.