El paraíso está en Grañas do Sor

Dos emprendedoras madrileñas compran la granja Labrada para impulsar un proyecto de turismo ecuestre, con alojamiento, rutas y viajes a caballo

En la granja tienen cinco caballos y un poni, gallinas, perros y un gato
En la granja tienen cinco caballos y un poni, gallinas, perros y un gato

MAÑÓN / LA VOZ

«Este sitio es el paraíso, tiene que ser nuestra casa». Es lo primero que pensaron Sara Gascón y Mar López, madrileñas de 36 años, cuando recorrieron la finca de la granja Labrada, en Grañas do Sor (Mañón), y bajaron hasta el molino. Poco después, en julio de 2019, se instalaron en esta aldea. «Vivíamos en Madrid, teníamos una agencia de márketing online, nos gustaba mucho el campo y hace diez años decidimos irnos a un pueblecito chiquitín de Ávila, donde podíamos seguir trabajando. Allí entraron en nuestra vida los caballos... Un día te ves pensando ‘sería un sueño tener una granja’ y al día siguiente te ves buscando terrenos para que se materialice», recuerda Mar.

Ni ella ni su pareja conocían Galicia, y en su primer viaje, a Melide, se quedaron «enamoradas». Un anuncio en Internet las condujo al lugar soñado: «Queríamos una granja tradicional, donde tienes la vivienda, los cultivos y los animales, todo en el mismo espacio». Y en Grañas do Sor se toparon con una explotación con diez hectáreas de terreno, una vivienda parcialmente restaurada y caballos. Los antiguos propietarios practicaban la doma natural, en línea con la filosofía de Mar y Sara, que plantean «el bienestar del caballo como una máxima fundamental» de su trabajo.

El contrato de compraventa se formalizó en seguida y en julio de 2019 se mudaron con los caballos, las gallinas, los perros y el gato. «Cuando vinimos hubo un momento en que me sentí totalmente desbordada y perdida -confiesa Mar-, es un salto al vacío, sales de un sitio donde tienes cerca a tu familia y tus amigos, y tienes las dinámicas muy claras de cómo funciona todo; y vas a otro sitio donde las cosas son diferentes y no conoces a nadie, tienes que empezar de cero y tienes que adaptarte, tú y los animales. Pasado este tiempo, es la mejor decisión que he podido tomar en la vida, me encanta, no dejo de maravillarme con el paisaje, los vecinos son gente entrañable y divertida...».

Interior de una de las estancias del apartamento turístico que han abierto al público este mes de agosto
Interior de una de las estancias del apartamento turístico que han abierto al público este mes de agosto

La irrupción de la pandemia les obligó a aplazar la reforma del apartamento turístico de la granja, abierto desde este mes, y la puesta en marcha del proyecto de turismo ecuestre, que incluye dos modalidades: alojamiento y actividades, entre cuatro y siete días, con rutas a caballo, comida y estancia en la casa; y viajes a caballo pernoctando en otros hospedajes de la zona, en el área de Estaca de Bares, Ortigueira, Cariño y Grañas do Sor.

«Con el tiempo, la tercera pata del proyecto sería la reactivación de la granja, recuperando su esencia, metiendo más animales, cultivos y huerta, para tener productos frescos y elaborados [mermeladas, quesos o cava de saúco] y darle la oportunidad a la gente que viene al apartamento de consumir ese producto de ‘metro cero’, salir a la puerta y coger unos tomates o los huevos para el desayuno», detalla Mar. En la web granjalabrada.com o a través de Facebook se puede reservar una visita «al paraíso», entre corredoiras, robles y castaños.

Mar y Sara, madrileñas de 36 años, con uno de los perros y una de las gallinas de la granja
Mar y Sara, madrileñas de 36 años, con uno de los perros y una de las gallinas de la granja

Del póker «online» y el márketing digital a la huerta

Sara y Mar se conocieron en la Facultad de Historia del Arte y su primera experiencia laboral fue en una empresa de póker online. «Era una start-up, empezamos cuando arrancó y acabamos haciéndonos cargo de todo; aprendimos mucho de Internet, un sector muy competitivo», repasan. Después montaron una agencia de márketing y, movidas por su amor al campo, se mudaron de la capital a un pueblo de Ávila.

Durante varios años compaginaron este trabajo con el proyecto Equitación despierta, para dar a conocer todo lo relacionado con el mundo del caballo y su bienestar. «Al principio valoramos mantener la agencia con la granja, pero este es un proyecto de vida y exige trabajo y dedicación al cien por cien», remarcan, muy agradecidas por «la red de seguridad» que se han encontrado en la zona, con gente dispuesta a ayudar y allanarles el camino.

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