Una maravilla

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro CAFÉ SOLO

FERROL

Pues este año no he ido a verlo aún, pero estoy deseando ir, como siempre, y me alegra mucho saber que a estas horas ya puede visitarse el Nacimiento de la Orden Tercera de San Francisco, el que creó el recordado belenista y escultor Alfredo Martín. Un belén ferrolano, absolutamente único, que hoy sigue en funcionamiento gracias a la labor de los hijos de su creador, Ana y Alfredo, y a la de todos cuantos colaboran con ellos. Se trata de una pequeña maravilla (bueno, no tan pequeña) capaz, entre otros milagros, de hacer que, llegadas estas fechas, seamos muchos los que volvemos a ser niños de nuevo, al menos durante un instante. Y pocos prodigios puede haber de mayor entidad que ese, porque, como bien se sabe, los ojos de los niños tienen la capacidad de percibir ese lado mágico de la realidad que a los adultos, la niebla, tristemente, y con el paso de los años, acaba por ocultarnos. Siempre me han gustado mucho los belenes. Y todos los que vi por primera vez de niño poseen un lugar de honor en mi corazón. Si tuviese que elegir dos, a mayores del que había en mi propia casa, que era un nacimiento con luces de colores y grandes montañas por cuyo río corría muy alegre el agua, elegiría el belén de la iglesia de Santa Mariña de Sillobre -que se instala junto a un gran reloj de cuerda, y cuyos Reyes Magos son los tres muy parecidos a los de verdad, que yo vi un día (en Sillobre también) bajar por el Camiño do Baladoiro, donde antes llamaban O Igrexario-, y por supuesto este de la Orden Tercera ferrolana, cuyas figuras están dotadas de movimiento propio, llevan a pastar el ganado, cuecen pan en el horno e incluso saludan al público de vez en cuando.