Octogenarios de película en Mi Casa

Un grupo de mayores de la residencia ferrolana han participado en tres cortometrajes que este curso mostrarán a escolares de la zona a través del proyecto «Abuelas en red»

Octogenarios de película en Mi Casa Un grupo de mayores de la residencia ferrolana han participado en tres cortometrajes que este curso mostrarán a escolares de la zona a través del proyecto «Abuelas en red»

ferrol / la voz

-Pero Sindo, muy elegante vas hoy. ¿Por qué te has puesto tan guapo?

-¡Es que voy a una comunión!

Gumersindo Álvarez -un auxiliar de enfermería jubilado de 86 años, con fama de «ligón» y «charlatán» (como él mismo confiesa) y un humor envidiable- entra por la puerta de la salita de estar de la residencia Mi Casa hecho un pincel. Hoy se ha atado al cuello una brillante corbata rosa, pero no para una comunión -esa era solo una broma de las suyas-, sino para contar a La Voz, junto a otros compañeros del centro de mayores de la calle de A Coruña, su experiencia en el programa intergeneracional Abuelas en red.

«Todo comenzó en el 2016, cuando nos embarcamos en el taller de teatro. Me pareció una buena idea para conocernos y desestresarnos, además de para recordar cómo reírnos», explica Adriana Fernández, educadora social del centro e impulsora de la iniciativa. Aquel taller descubrió a los residentes la magia de la interpretación y, tras aprender a soltarse y perder la vergüenza -lo más difícil al principio-, la animadora dio un paso más allá y propuso a los mayores que se metieran en la piel de diferentes personajes para la grabación de un cortometraje de ficción. Fue así como en el 2016 grabaron El Atraco, su debut en el mundo audiovisual. «La experiencia les encantó, así que este año, coincidiendo con los carnavales, que los dedicamos a la cultura china, grabamos otros dos cortos cómicos: Aldea China y Restaurante Chino», explica Fernández.

¿Qué objetivos se persigue con esta experiencia? «Pues, sobre todo, que los mayores se lo pasen bien, que ejerciten la memoria y creen recuerdos bonitos para el futuro y que los niños vean a esos abuelos y abuelas en otra faceta, desde el humor y sin prejuicios, como auténticos héroes y heroínas de película», explica la animadora del centro. Y es que, además de la grabación de los cortos, Abuelas en red también persigue el intercambio de vivencias entre niños y mayores mediante la proyección de las piezas en los centros educativos de la comarca.

En junio pasado, los residentes de Mi Casa ya mostraron sus cortometrajes a los alumnos del colegio Valle Inclán -con los que pasaron un día que Sindo y sus compañeros del taller de teatro aseguran que «no olvidarán»- y este curso esperan visitar otros muchos centros para poder enseñárselos a más niños.

Junto a Sindo, en la salita de estar de Mi Casa también se sientan hoy otros protagonistas de Aldea China y Restaurante Chino: Josefina Lamas, Mirita López, Luisa Paraper, Antonio Barros, José María Pena y Esperanza Iglesias. Esta última, a la que sus compañeros elogian por sus dotes para la improvisación, cuenta lo mucho que disfruta asistiendo al taller de teatro, un mundo con el que nunca jamás había tenido contacto antes, a diferencia de Josefina, que de joven solía participar en zarzuelas que luego escenificaba junto a sus amigas en el Palacio de Cristal, una antigua sala de fiestas de Serantes. «Eso fue hace muchísimos años, ya casi ni me acuerdo. Luego me casé y me dediqué a la familia y a trabajar mucho cosiendo en casa, pero ahora estoy contenta, porque gracias a esta actividad he podido recuperar aquella afición», cuenta sonriente.

Todos saben que sus obras no son de Goya ni de Oscar -se trata de vídeos caseros grabados con el móvil, sin apenas medios y con mucha improvisación-, pero a ninguno le cuesta hablar de los beneficios que les ha reportado la experiencia. «Esto nos proporciona alegría, nos ayuda a relajarnos y desahogarnos», comenta Sindo, que no para de hablar haciendo gala de su fama de «charlatán». Y, poniendo la puntilla, ya casi al final, agrega sonriente: «¿Y sabes lo mejor? Pues que a mí, con 86 años, esto ha servido para que me vuelva a sentir como un joven de 26».

EN CORTO

El programa. El nombre del programa Abuelas en red hace un guiño a la lana y las labores tradicionales, porque muchas de las participantes se dedicaron en su juventud a la costura o a tejer, y también a las nueva tecnologías, porque los cortometrajes ya están en la red. Se pueden ver en el facebook de Mi Casa y en el canal de Youtube de la asociación Edad Dorada de Mensajeros de la Paz. Aunque en el programa también participan hombres, decidieron llamarlo Abuelas en red para «empoderar» a las mujeres y porque ellas son mayoría en este proyecto.

Otras actividades. Los mayores de la residencia también participaron recientemente en el proyecto «Las Meninas salen de casa», a través del cual construyeron una Menina con material reciclado que luego exhibieron en el festival de arte callejero de Canido. 

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