Talla de líder

Nona I. Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

Hoy escribo a mi pesar. Desearía detener el tiempo y seguir observando en silencio las rosas del pequeño jardín de nuestra casa familiar de Santa. Y recrearme en los colores y olores de esos capullos que se abren a su efímera vida con una fuerza -que envidio porque no la tengo en estos momentos de zozobra- que invita a pensar que un momento de belleza o de esplendor, por breve que sea, puede convertirse en inolvidable e incluso inmortalizarse, si algún artista lo atrapa en un lienzo o la memoria lo guarda en ese rincón que el olvido no puede alcanzar…

Pero las palabras de mi hermana, madre de esas flores, me devuelven a la realidad. Ella, que vive su Parkinson con entereza y dignidad admirables y sin lamentos estériles, está nerviosa e inquieta, algo que le ocurre desde que la crisis de Cataluña ocupa casi la totalidad de los espacios de opinión, que escucha con mucho interés. Pero hoy su preocupación se incrementa ante la noticia de la presentación de una moción de censura por el PSOE, con Pedro Sánchez como candidato dispuesto a aceptar el apoyo de los independentistas catalanes… Su reflexión se limita a preguntarme cómo puede ser posible ese despropósito. Le debo una respuesta que la tranquilice, porque su fe en mi criterio político, fruto del cariño más que de mi acierto, ha sido incondicional: no puede ser y no va a ser así. La moción de censura de Sánchez es más contra Rivera, a quien, cree él, obligará a retratarse… Pero, creo yo, que si tiene la mínima talla del líder que aspira ser, no aceptará la mano de los traidores a la España que aspira a gobernar.