09 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.
En el 2014 una publicación sobre arquitectura sanitaria de Cecilia Ruiloba destacaba el antiguo hospital de tuberculosos Novoa Santos, como una muestra de los inmuebles que se construyeron en los años 50 al amparo del plan nacional anti tuberculosis de la época. La enfermedad era todo un problema y requería que los centros de internamiento no fuesen hospitales comunes, porque los enfermos pasaban largas temporadas y en el peor de sus casos el final de sus vidas. Por eso cuenta con estancias amplias y lugares en los que «esconder la muerte» en los 59.000 metros de un edificio con muchas posibilidades de cara a una restauración y que conserva elementos preciados.