Fuego amigo

José Varela FAÍSCAS

FERROL

11 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Las mayorías parlamentarias absolutas acartonan el sistema vascular de los partidos. Si prescindimos de la ductilidad que proporciona la corrupción, un buen lubricante donde los haya, podríamos decir que los esclerotizan, los enlentecen y hasta los atontan un poco. Los partidos pequeños, criados en la guerrilla de las peleas de extrarradio, se mantienen ágiles y sin grasa: les va la vida en ello. Reparen en algunos ejemplos de despiste cuando uno se habitúa a concebir la política como un paseo militar. Hace unos años, Feijoo sacaba pecho -aún lo hace, cuando no tiene más remedio que mirarse al espejo- con los tijeretazos a la sanidad, a la dependencia, a la educación...: era el campeón en rescatarnos de los excesos en el gasto, ¿recuerdan? Ahora, con el dinero ahorrado por los gallegos se pagará la factura de los derrochadores: perdimos antes y perderemos más tarde porque el PP necesita socios parlamentarios. Huelga de los funcionarios de Justicia en Galicia. Hasta ahora, Rueda se ufanaba de no ceder al «chantaje» de una reivindicación salarial «inasumible». Montoro acaba de anunciar un aumento de más del 8 % para los empleados públicos. De nuevo, el culito al aire. Reciente todavía el 8M, con un insultante argumentario del PP y un no menos bochornoso escaqueo de Ciudadanos: las dirigentes populares salen en tromba, disciplinadas como es habitual en gente de orden, a combatir el feminismo «anticapitalista»... hasta que llegó el comandante Rajoy ¡con un lacito morado en el ojal!: nuevo papelón. Es que la vida en minoría parlamentaria está tan achuchada que hasta obliga a moverse a don Tancredo. Eso sí, ya podía avisar antes. A los suyos, por supuesto.