El Sergas delega cada mes en la entidad la atención a 1.600 pequeños con trastornos
02 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Anteayer un obrero separó un tramo de la valla que desde hace año y medio rodea la antigua residencia de suboficiales en Canido. Muchos vecinos se acercaron a preguntar si por fin se van a realizar la ansiadas obras para que esta fachada deje de ser un peligro para los viandantes. Pero no, este trabajador realizaba obras pagadas por Aspaneps, una asociación de padres que asume la atención de los pequeños con algún trastorno de conducta o mental en la parte más habitable del inmueble. Es el único recurso público para los 1.600 pequeños que acuden a sus consultas o terapias cada mes, porque el Sergas no cuenta con ninguna otra consulta y por eso lo ha nombrado su centro de referencia.
Aspaneps sobrevive como puede, ya que hace dos años que denuncia que la Xunta recorta un 25 % los fondos destinados a la atención de la salud mental infantil de la comarca, algo que les ha obligado a realizar muchos ajustes. La obra que asumen esta semana es otra concesión más que hacen para mantener un servicio que atienden un psiquiatra, dos psicólogos y una pedagoga. En este caso tenían que tapar dos agujeros derivados de una instalación telefónica, pero por los que les entraba agua al interior de unas consultas en las que hay un compromiso: no tardar más de un mes en dar cita para la primera consulta. Precisamente porque las familias no tienen otro sitio al que acudir cuando deben lidiar con menores con conductas violentas o depresivas, una de los problemas que más se han incrementado en los últimos meses. Todos estos menores acuden cada día a un inmueble cuyas paredes tiene daños importantes que se ven a simple vista por el alto nivel de oxidación que tiene la estructura de hormigón que hace años que está a la vista.
La antigua residencia de oficiales pertenece al Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Vivienda (Invied), entidad que se encarga dentro de Defensa de las cuestiones de patrimonio y que reconoce el abandono del inmueble. De hecho, hace casi dos años el Concello le obligó a realizar obras urgentes para impedir que el inmueble fuese un peligro para los vecinos. Se realizaron las primeras intervenciones, básicamente colocar una valla en todo el perímetro, y nada más. Aseguran que la rehabilitación comprometida se vio afectada por los recortes aunque añaden que ya se redacta un proyecto para llevar a cabo las mejoras el año que viene.