Marifé Carreras y su familia comandan el único superviviente que queda en Ferrol de un sector castigado por la crisis y las descargas ilegales de internet
25 ene 2017 . Actualizado a las 18:47 h.En opinión de mucha gente, Moncho podría entrar en la categoría de rara avis. Rehúye de la piratería por Internet y, en lugar de eso, cuando le apetece disfrutar de una buena película prefiere cumplir con un ritual que ya casi está en vías de extinción: el de la visita a su videoclub de siempre para rebuscar entre las carátulas expuestas, leer las sinopsis con calma, dejarse recomendar... «Vengo aquí porque me gusta el trato personal y porque me fío de las críticas de los dueños», dice con una sonrisa uno de los socios más fieles de J&M, el único videoclub que sigue funcionando en Ferrol.
Tras el mostrador del establecimiento -ubicado en la calle Río Castro, en el Ensache-, quien se encarga de aconsejar a Moncho es Marifé Carreras, la mujer que ha hecho posible que J&M siga abierto tras dieciséis años de funcionamiento. «Cuando abrimos había al menos una docena de videoclubs en Ferrol y ahora ya solo quedamos nosotros», comenta con cara de resignación Marifé, al tiempo que apunta a la crisis económica y a las descargas ilegales como los principales causantes del declive de un sector que fue próspero a finales del siglo pasado.
Además de esta vasca originaria de Sestao, el negocio cuenta con otras dos patas sobre las que sustentarse. Su hijo Manel, cuya inicial da nombre al videoclub junto a la de su hermano Jorge (J&M), y Nicolás Tenreiro, su marido, que aunque no está en nómina personifica uno de los grandes reclamos del negocio. «Se podría decir que yo soy la relaciones públicas y él es el crítico cinematográfico. Aunque mucha gente me pregunta a mí por las películas, el que realmente las ve es mi marido», comenta entre risas Marifé.
Nico, que así es como le llama ella, asiente con la cabeza y enseguida se arranca con una de sus recomendaciones. ¿El mejor título del 2016? «El renacido», contesta veloz como una flecha. Pero entonces rectifica y enseguida salen de su boca otras películas. «También me gustó mucho 13 horas, Morgan... Y no le hago ascos al cine español, que está remontando muchísimo. Ahí está Luis Tosar, que me parece un fenómeno», advierte este cinéfilo al que no es raro que le den las dos de la mañana viendo películas.
Mientras Nico y su mujer recorren con la memoria la historia de J&M, por las salas del videoclub se pasean varios socios y la puerta no deja de abrirse y cerrarse para dar paso a nuevos clientes. Por lo que parece, el negocio no va mal. Pero la ilusión se desvanece cuando Marifé dibuja el escenario real de su día a día: «Esto no tiene nada que ver con lo que era antes. Llegamos a tener dos empleadas, pero tuvimos que prescindir de ellas porque el negocio no daba para más. Empezamos pagando un IVA del 16%, de ahí pasamos al 18% y ahora estamos en el 21%. Como nos sigan friendo a impuestos y no persigan la piratería con contundencia no nos va a quedar más remedio que cerrar», lamenta la empresaria.
Si J&M se ha mantenido en pie hasta ahora se ha debido, en gran parte, al esfuerzo personal de sus responsables y a unos precios más que asequibles para el bolsillo. Las novedades se pueden alquilar por 1,50 durante un día (los sábados y domingos la tarifa es de 1,80 por dos días). Y en el resto de películas se aplica una oferta 2 x 1 por la que el cliente se lleva dos títulos al precio de uno durante dos días, por lo que el alquiler de cada filme sale a 75 o 90 céntimos.
De entre los casi nueve mil títulos que atesora el establecimiento, Nico asegura que los ferrolanos se pirran sobre todo por las películas de terror. Pero la oferta va mucho más allá. En J&M se puede encontrar clásicos en blanco y negro, títulos de la industria independiente... Y sí, también algunas cintas de cine X. «Se alquila bastante, más de lo que la gente cree», dice con una sonrisa pícara Marifé.
EN CORTO
Socios. El videoclub J&M abrió en el año 2001 y desde entonces ha registrado más de ocho mil fichas de socios.
Horario sin descansos. El establecimiento abre los siete días de la semana. A diario hasta las 22.30 y los viernes y sábados hasta las 23.00 horas.