Sublimar el odio

Nona Inés Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

07 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

loria Álvarez es una politóloga guatemalteca que impresionó a muchos con su intervención en el Congreso Iberoamericano de la Juventud celebrado en Zaragoza en 2014. Su discurso contra el populismo incendió las redes, que aún no se han apagado porque desde entonces viaja incansablemente por América Latina dando conferencias sobre la gravedad de ese fenómeno que ya nos alcanza.

Una reflexión suya ha motivado la mía. Siento la frustración de quienes, al protagonizar la transición, creímos que los españoles seriamos capaces de enterrar la intolerancia y el sectarismo, que tanto dolor causaron a lo largo de siglos de frentismos cainitas que arruinaron nuestra convivencia. Pero no quiero dramatizar, solo expresar que, con la experiencia de una vida ya larga salpicada de sobresaltos, temo que casi cuarenta años de convivencia en paz y libertad, no hayan sido suficientes para borrar definitivamente esa lacra destructiva. La reflexión a la que me refiero es una seria advertencia sobre lo que ella, Gloria A., considera el arma más peligrosa de los populismos: agitar las emociones de los electores. Algo muy fácil cuando se habla a los que sufren con más rigor las consecuencias de la crisis.

Tras esa agitación emocional, comprensible cuando la provocan con maestría expertos embaucadores de masas, viene la sublimación del odio como alimento necesario para estigmatizar a la «casta». No lo digo yo. Se lo tatúan en los dedos o lo escenifican en teatrillos o parlamentos que permiten que se destroce con violencia la Constitución. No caeré en la trampa de pagarles con la misma moneda. Solo con el intelecto -todos lo tenemos- que me permite distinguir entre un embaucador y alguien que dice la verdad. Si alguno se atreve?.