Al grupo municipal de los populares le llegó el tiempo que va desde las elecciones para reciclarse en la oposición y comenzar a recorrer el largo desierto hacia lo que perdieron en las urnas. Los esfuerzos desplegados por su líder Rey Varela -ahora conselleiro- le están dando resultados y crearon alarma en el gobierno local, que tendrá que dialogar más y en casos hilar muy fino si no quiere que le tensen la cuerda hasta hacerla trizas. Los de la coalición, todavía no lo ven así, siguen asumiendo riesgos y proyectando responsabilidades hacia fuera, cuando no estaría de más que alguien les soplara al oído que se dejen de tantos tics izquierdosos.
El alcalde se esfuerza en presentar una imagen sosegada, que se ajusta a sus palabras, en general estamos oyendo que fallan en algunos puntos de encuentro entre los socios, aunque Jorge Suárez sigue elevando la autoestima entre los suyos; los otros, de tanto verlo descorbatado -ya no se remanga- van aceptando escenas que son asequibles a todos los públicos. Y mientras, los nacionalistas, que parecen haberse vaciado de la república, hacen reflexiones de importancia, ciudadanos, van por libre, a lo mejor se están reservando para cuando se entre en los grandes problemas, que son muchos e importantes y que deberán repetirse con machacona contumacia y sin hacerse repugnantes.
Por lo andado, la represión del PP en el Concello, hace su trabajo, sabe que el control al gobierno no debe ser inquisitorial, escuchan, analizan y responden, a veces se echan demasiado a la derecha, pero el joven Rey Varela decidía, y nos demostraba que no estaba dispuesto a ser un jarrón chino, una pieza valiosa que nadie sabe dónde colocar. Es listo, tiene talante, pierde con discreción y se retira con elegancia, lo contrario de lo que algunas veces pasa enfrente. En resumen, la nueva política municipal está empezando a enseñar los caminos por donde va a discurrir. Hay frescura, los tropiezos normales, y todos son sensibles a las demandas sociales que se producen en el seno de los ferrolanos, aunque con diferente óptica-política, como es natural, buscan una respuesta positiva, sabemos que los tiempos no son fáciles para el cumplimiento de algunas promesas preelectorales, pero lo que se les demanda es rigor, transparencia, participación, pues nuestra gente sabe implicarse y cada vez quieren más cosas de sus representantes, sin olvidarse de la primogenitura regeneracionista.