La fragata combina tareas para hacer frente a la amenaza bajo el agua
08 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.«Comienza una nueva caza incrementándose el nivel de dificultad de los ejercicios». Así se detalla desde la fragata Blas de Lezo (F-103) el arranque de la actividad del pasado miércoles dentro de las maniobras antisubmarinas en los que se adiestra con la OTAN en aguas del mar del Norte y del mar de Noruega.
Y esa caza del submarino es lo que centra el grueso de la actividad durante las maniobras. Las fórmulas para atajar la amenaza bajo el agua. O para atacarla.
¿Cuál es la prueba matutina? Apuntan desde el barco que «esta vez el principal objetivo es defender una barrera geográfica con varios buques e impedir el paso de un submarino enemigo. Varias unidades consiguen detectarlo y enfrentarlo pero este, consigue evadirse». Práctica, pero también teoría, ya que la siguiente actividad del día fue una conferencia de adiestramiento en guerra nuclear, biológica y química con un posterior ejercicio de zafarrancho de combate para repasar los procedimientos de reacción del buque ante incidencias de fuegos e inundaciones.
Pero las maniobras no se paran. Las órdenes se suceden y hay que ejecutarlas. Pocas horas después de haber defendido esa barrera geográfica la tarde discurre «con el destacamento de nuestro helicóptero Toro para la participación en el siguiente ejercicio antisubmarino. Tras varias horas de vuelo, regresa a bordo para hacer relleno de combustible en caliente y continuar con su misión de búsqueda de submarinos desde el aire. En este caso, el ejercicio consistía en dar cobertura con los buques mientras se realizaba un petroleo en la mar con un buque cisterna tanker, de forma que el buque proveedor no sufriera ataques por parte de los submarinos».
Para poner el colofón a una jornada intensa, la fragata F-103 tomó el control de varios helicópteros de la fuerza y de un avión de patrulla marítima alemán.
El objetivo continuaba siendo exactamente el mismo. Detectar la amenaza submarina. Darle caza.