«Mauro Silva era un caballero»

«Con el tiempo aprendí experiencia para concretar mi estilo de arbitraje, algo que solo da el campo»


FERROL / LA VOZ

Esta temporada puede alcanzar los cien partidos dirigidos en Primera. Ignacio Iglesias Villanueva se mantiene como referente del arbitraje gallego sin perder de vista su origen. «En Ferrol hay muy buena cantera y se trabaja muy bien con los jóvenes, así que el futuro está asegurado». -¿Recuerda su primer partido? -Sí, debuté en San Juan, como asistente de Ramón Tojeiro, con un chico de Cartagena, Martín, en la otra banda. En el mismo campo me estrené como árbitro, con 14 años, creo que en un San Rosendo-Estrella de infantiles. -¿Por qué empieza a arbitrar? -Ahora los niños empiezan hasta con 12, pero antes era extrañísimo que alguien comenzase con 14 años. Como se deshizo mi equipo de fútbol sala, el Deportes Nevada, mi padre me animó a probar en un curso de árbitro. Al principio no me gustó la idea, era como traicionar a mis amigos. Pero me recibieron tan bien y me gustó tanto, que ya me quedé. Tras un par de clases de reglas de juego, me dieron un reglamento y a la tercera semana me preguntaron si me atrevía a ir de asistente. Me pareció un reto y por supuesto acepté. Antes del partido paramos en Alcampo a por unas botas porque no tenía. -¿Cuántos partidos habrá arbitrado desde entonces? -En Primera llevo 89, y tendría que sumar los de Copa, más de 100 en Segunda, otros tantos en Segunda B... Una locura porque en septiembre ya cumplí 25 años dirigiendo. Hace años pitábamos tres y cuatro partidos cada fin de semana, e íbamos d eun lado para otro. -¿Qué aprendió con el tiempo? -Muchas cosas, sobre todo experiencia para concretar mi estilo de arbitraje, algo que solo da el campo. Bebí de muchas fuentes. -Ahora por fin se vigilará la violencia verbal en las gradas. Llevan décadas sufriéndola. -Es una pena que tenga que haber desgracias para meter mano a esto. Es complicado, pero espero que sean capaces de resolver esta situación y se erradique del fútbol. -Dígame un futbolista honesto o que ayude al árbitro. -Hay muchos. Yo me quedo con Mauro Silva, que era un ejemplo como futbolista y persona, un caballero y un espejo para los niños. Son personas que engrandecen el fútbol. Si preguntas a otros árbitros, también lo nombran porque era exquisito. Yo le arbitré algún amistoso y siempre seguí su trayectoria porque me llamaba mucho la atención por como actuaba. Podría nombrar también a Valerón, siempre correcto en el campo y colaborador. -¿Abre las puerta de su vestuario después de los partidos o en ese momento ya no sirve? -No tengo inconveniente en hablar al final, pero la experiencia me dice que muchas veces no sirve para nada. El entrenador o el jugador viene a exponer una visión favorable a sus intereses y tú ya expresaste la tuya en el campo. Puede ser un intercambio de pareceres, pero no se puede modificar ya nada. Yo sí lo hago, cuando alguien viene a hablar educadamente. ¿Por qué no? -En Primera no se arbitra más allá de los 45. ¿Y después? ¿Le gustaría seguir ligado al arbitraje? -Aún no me lo planteo. Voy día a día, partido a partido, porque la dificultad es muy grande. Solo pienso en el siguiente encuentro y en seguir al final otra temporada más. El arbitraje moderno es muy exigente. Por eso no me planteé nada del futuro. Aún veo como algo lejanos los 45. Y cuando llevas tanto tiempo dedicado a una cosa, y te gusta tanto, te apetece seguir ligado de alguna manera a ese mundo. Me gustaría continuar de alguna forma en la organización que tanto me enseñó y a la que podría devolver algo.

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