Javier Gutiérrez: «En Ferrol se me para el reloj»

Tras su descanso navideño en la ciudad conoció la candidatura al Goya


ferrol / la voz

Javier Gutiérrez se pone ante el espejo solícito, horas después de que se conozca su nominación a los premios Goya. Y es el de siempre: un antidivo simpático y muy amable. No entiende que se le dé las gracias por ello: «Me llaman de emisoras o medios pequeños y se sorprenden de que tenga tiempo para ellos, pero es que yo creo que es parte de mi trabajo y debo corresponder con todos, porque soy un afortunado por vivir de esta profesión».

Está en un momento pletórico, suyo puede ser el Goya por su papel en la película La isla mínima, por la que ya recibió la Concha de Plata en el pasado Festival de San Sebastián. Se le acumulan los éxitos y él reconoce que está feliz, pero recuerda a los compañeros de profesión que no lo pasan bien: «El 70 % de los actores no trabaja y muchos de los que lo hacen es bajo unas condiciones muy malas», recuerda.

Hasta hace apenas unas jornadas estaba en Ferrol, disfrutando con los suyos y de «su ciudad», a pesar de que nació en Asturias. «A Ferrol la veo como el resto del país: deprimido, pero luchando mucho por levantarse de esta situación», dice y pasa a explicar que la única salida es un cambio político profundo, porque él dedica adjetivos muy duros a los políticos que hasta ahora han llevado las riendas. «Nos merecemos a otra clase política no a gente que ha demostrado este nivel de sinvergüencería y desfachatez» y expresa su deseo de que las próximas elecciones sirvan para dar un giro real.

Javier tiene otro gran deseo: que el Racing llegue a Primera División. Y que regresen aquellas épocas en las que A Malata se llenaba de gente: «Uno de mis sueños es ver al Racing en Primera División, creo que a este equipo le pasa como a la ciudad, va a trompicones, pero puede llegar lejos».

Que siga deseando, porque confiesa que otros deseos que concibió en esta ciudad se han hecho realidad: «Cuando era pequeño fui muchas veces a ver teatro al Jofre y claro que ahí soñé con regresar como actor y productor, algo que conseguí, soy un afortunado», repite. Ferrol es su amuleto, tal vez porque también es un lugar en el que se siente muy bien. «Lo primero que hago al llegar aquí es pasear por todas las calles; me voy hasta Caranza, donde crecí y allí me gusta recordar viejos tiempos... En Ferrol se me para el reloj, ese es el lugar en el que descanso de verdad», reconoce. Su última visita terminó protagonizando un reportaje para una televisión sobre su equipo del alma y para hacer mención a un vino gallego de una bodega muy vinculada con la ciudad.

«Me gusto»

Javier Gutiérrez no pierde ocasión para regresar a los escenarios de su pasado y, sobre todo, para presumir de ferrolano. Cuentan los psicólogos que cuando hay buenos recuerdos y conexiones con la familia o los lugares donde tuvo lugar nuestra niñez está ya medio andado el camino hacia la felicidad o, al menos, hacia el saber vivir. En el caso de Javier Gutiérrez, queda claro que su infancia en Ferrol tuvo mucho peso a la hora de modelar su rostro sosegado. Y tal vez por eso cuando lo contempla es capaz de proclamar sin reparos una frase rotunda: «Me miro al espejo y me gusto».

«Veo alguna arruga»

«Cuando me miro al espejo, veo como pasan los años y por eso entiendo que a mucha gente no le guste mirar su reflejo...Veo alguna arruga, muchas canas que hablan de los momentos malos, de las épocas de estrés y preocupaciones, pero también veo marcas que me recuerdan risas e instantes muy felices. Así que creo que... No, creo no, me gusta la cara que tengo. Alguien dijo una vez que después de los 40 años tenemos el rostro que queremos tener ¡Pues esta es mi cara y me reconozco en ella!»

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