Cuidado. Que las municipales están ya ahí. Esperando. Es aconsejable atrincherarse de modo preventivo ante el bombardeo de promesas que van a caer de la derecha, la izquierda, el centro y sus derivadas.
Esta vez hay novedad. Lo que pueda suceder con Podemos -en Ferrol, claro, hubo lío, vaya rareza- condicionará en buena medida el mapa plenario. Ya de por sí un habitual rompecabezas. Y digo Podemos porque por muchas vueltas que se le de a la marca, por mucho que se maree la perdiz, las diferentes denominaciones son eso, Podemos.
Lo dicho. Ojo, que hay elecciones en Ferrol. El PP dirá que hay estabilidad y mejoría clarísima. El PSOE que hay deriva y asfixia. IU y el BNG buscarán su hueco -se entiende que a codazos- y todos intentarán, de un modo u otro, con más o menos intensidad, desacreditar la nueva opción. Que ya éramos muchos y... ¿Juan Fernández?. A saber lo que hace.
El recetario también será el habitual. Salimos de la recesión versus estamos más hundidos que nunca. Y Madrid, siempre Madrid, una capital que, al escuchar determinados discursos, parece copada por seres malvados cuya única maquinación -como una obsesión entre ceja y ceja- es acabar con el pobre Ferroliño que, víctima de tantos y tantos, espera la ayuda de no se sabe exactamente quién.
Cuerpo a tierra, en fin. Que aquí no se salva ni el mercadillo. Que van a salir a esprintar. Que son cuatro años de calorcico. Y ya instalado/a el que se asiente en la poltrona pues... Eso es otra historia. ¿Verdad?