Que vuelvan

Beatriz García Couce
Beatriz Couce EN LA GRADA

FERROL

Tienen 30, 40, 50 años. Incluso menos. Son muchos. Nos han dejado, en la mayoría de los casos, en contra de su voluntad, apagando un poco más las luces de una ciudad que ya vivía en la penumbra. Volvieron a casa por Navidad y contribuyeron a llenar bares y calles. En pocos días disfrutamos de su compañía y también nos sorprendimos viendo a una cantidad de gente de nuestras mismas generaciones que nos era totalmente desconocida. Vivimos la alegría del buen ambiente y la tristeza de constatar todo el talento ferrolano desplazado por medio mundo, como esta ciudad no ha podido ofrecer un futuro a centenares de personas que, principalmente por motivos laborales, han tenido que dejarla atrás.

Esta situación, que ha afectado a todo el país por los siete años de acusada crisis económica, se ha visto intensificada en Ferrol, en la que los traslados implícitos a la actividad militar alejan de la urbe a muchos marinos. Ahora, además, debido a la falta de pedidos que ha asolado el sector naval, un gran número de técnicos y sus familias están desarrollando su vida profesional en Australia, al calor de los contratos de Navantia.

Con una población cada vez más menguante, con muchos de los que, por edad, se les supone la mayor capacidad de gasto viviendo en otros lugares, con una situación de desempleo dramático para miles de familias, ¿cómo vamos a esperar una ciudad bulliciosa y animada? Ofrezcamos alternativas a los que se marcharon para que vuelvan pero los que estamos, vivámosla un poco más y quejémonos un poco menos.