Voluntarios durante los doce meses

FERROL

JOSÉ PARDO

Ana, David, Susana y Ángel, cuatro vidas con tiempo para dedicarlo a los demás

26 dic 2014 . Actualizado a las 11:35 h.

Cuando las luces de Navidad se apaguen, ellos continuarán con el mismo compromiso. Los voluntarios, hormigas en la lucha por la dignidad de las personas, desde muy distintos ámbitos. Cuatro historias resumen a continuación un compromiso compartido en España por un 15 % de la ciudadanía, según los datos del Eurobarómetro publicado en el Año Europeo del Voluntariado.

Una vida plena en Cáritas

La ferrolana Ana Prado encontró en Cáritas una vocación inesperada hace cinco años. Empezó como voluntaria animada por la madre de un compañero de clase de su hijo, ordenando archivos. Y ya nunca dejó la sede ferrolana de la organización asistencial. «Ya no concibo mi vida sin el voluntariado. Hay una palabra que se utiliza mucho en el modelo de acción social de Cáritas: resituar. Y yo me resitué allí porque ahora tengo otro concepto de la vida, de los valores... La experiencia te modifica de tal forma que, después de mi familia, esto es lo que más me aporta», explica Prado, que empezó gestionando ficheros, coordinó los programas de acción social durante un tiempo y ahora realiza tareas de administración. Le sorprendió lo que vio a un lado y a otro. «Encontré gente implicadísima, como las técnicos que trabajan movidas por el sentimiento de voluntariado, no por el de trabajadoras».

Arraigo, a pie de calle

Arraigo nació hace dos años y recibió el último premio solidario del Concello de Ferrol. Después de estudiar Educación Social, David Vivar regresó a Ferrol y, tras verse en paro, decidió ayudar a los demás. «Era el voluntariado donde más podía aportar y lo que más me podía dar a nivel personal. Empecé colaborando en Un café na rúa, pero muy pronto te ves metido hasta arriba». Ofrecía bebidas calientes a personas que dormían en la calle, un bocadillo para la noche, un zumo y magdalenas para la mañana siguiente y compañía, sobre todo compañía. «Necesitaban evadirse, un rato de socialización», explica sobre la mano tendida a las personas que dormían sobre un banco, en un cajero, en cualquier rincón abandonado. Emociones que dejan una herencia. «Es difícil no llegar a casa y pensar en lo que viste, pero también has de evitarlo para que tu vida no sea un dolor continuo», añade David Vivar, que ahora también redacta los proyectos de Arraigo, que atiende cada día a algo más de 50 personas.

En la Cocina Económica

La enfermera ferrolana Susana Cartelle lleva unos meses de forma desinteresada en la Cocina Económica de Ferrol. «Empecé en temas de voluntariado cuando estudiaba, pasé por Médicos del Mundo, traduje textos de inglés y di cursos en la Cruz Roja y, al volver a casa, me apunté en la Oficina de Voluntariado, donde te ofrecen actividades con flexibilidad de horarios. «Me hace feliz compartir mi tiempo y conocimiento con los demás, poder ayudar y percibir la realidad social», explica. Durante unas dos horas, recoge y limpia mesas, acerca utensilios de cocina o pan. «Este es un voluntariado muy dinámico porque a veces pasan 115 personas por turno, muy agradecidos siempre con nosotros», indica Cartelle.

Beneficiario y voluntario de ASM

Ángel Santamarina tiene parálisis cerebral con disfunción psicomotriz. Representa las dos partes del voluntariado participativo que promueve la entidad. Al mismo tiempo disfruta como beneficiario de la Asociación Sociocultural de Minusválidos de Ferrol y ejerce como voluntario en O Feal en la actividad de boccia, deporte paralímpico similar a la petanca. «Durante un año participé, pero luego me cogieron como auxiliar porque hay gente que no puede coger la bola y yo se la paso cuando el jugador me lo pide. Estoy muy contento y cada vez aprendemos más cosas. Además voy con los participantes a campeonatos», explica Ángel Santamarina, que también participa en actividades de voluntariado en teatro, mercadillos o residencias. «Lo más gratificante es verles disfrutar a través del deporte, que vengan contentos a entrenar, llevarlos a otras ciudades a competir... Aprendo de ellos y ellos también de nosotros», explica Chema Sedes, responsable de boccia de la ASM, que desarrolla otros proyectos deportivos, en baloncesto, halterofilia, eslalon, tiro con arco...