Es el fútbol

Beatriz García Couce
Beatriz Couce EN LA GRADA

FERROL

Estremece ver cualquier manifestación de violencia. Más si el resultado es la muerte de una persona. Inexplicable que se produzca como consecuencia del odio azuzado por la rivalidad entre equipos de fútbol. Ha sido una batalla campal entre los ultras del Deportivo y del Atlético de Madrid, pero desgraciadamente, y pese a que nos repiten con insistencia que el fútbol no es eso, la violencia, en mayor o menor intensidad, acompaña muchos de los miles de partidos que se juegan cada fin de semana en España.

No hay conversación de corrillos de padres estos días en las que no se recuerde tal o cual partido vivido en los equipos de base en los que alguien no haya presenciado con sonrojo los insultos entre los progenitores de uno y otro club. Cuando no altercados en los que ha tenido que intervenir la policía mientras niños de pocos años presencian atónitos la tangana.

Padres que llevan un entrenador dentro y obligan a sus retoños a burlar las indicaciones de sus monitores en el campo, o los que increpan a árbitros que ni siquiera han alcanzado la mayoría de edad, y los que abiertamente reprochan a los que deciden darle unos minutos de juego a aquellos niños que no han nacido con dotes para darle al balón. Fomentando actitudes que nada tienen que ver con los valores que deberían de prevalecer en la práctica deportiva.

No sucede solo en el fútbol, pero es indiscutible que sigue siendo la práctica que más niños moviliza. Esos padres apasionados, aprovechen el tirón y hagan examen de conciencia. Dejen que los niños se diviertan. Solo eso.