El extremo del Racing supera una crisis anímica, en la que pasó días sin apenas comer ni dormir, abandona la medicación y recobra protagonismo en los partidos
07 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Héroe del ascenso del Racing a Segunda B y uno de los últimos canteranos que cuajó en el primer equipo, Marcos Álvarez se convirtió en clave en las dos últimas temporadas con la camiseta verde. Hasta que el problema de un familiar desencadenó en verano un proceso de ansiedad, un bajón anímico que le apartó primero de los entrenamientos y luego de las convocatorias, a las que regresó hace diez días. Abandonada la medicación ya hace un mes, el jugador de Ortigueira, de 26 años, recupera protagonismo en el Racing y puede volcar su ilusión en el fútbol. «Este tema empezó en verano, y luego me costó arrancar durante la pretemporada. La vida es así. Ahora estoy con precaución porque todavía tengo un poquito de miedo. Pero gracias a Dios cada semana me encuentro mucho mejor, con más ritmo para intentar ayudar al equipo en todo lo que pueda», explica.
En plenas vacaciones, suspendió un viaje en el extranjero para regresar a casa con la familia. Fueron los días más difíciles, sin comer ni dormir apenas. Después comenzó la pretemporada del Racing, pero Marcos Álvarez no tenía la cabeza en el fútbol, ni el estado físico óptimo para someterse a los duros entrenamientos para preparar la liga. «Hubo un poco de todo, el tratamiento, no dormía bien, la alimentación... Luego físicamente no estaba bien porque, evidentemente, es un tema muy complicado. Ahora ya se me está pasando y a ver si consigo ponerme al 100%. Cada semana noto una mejoría bastante importante», explica.
En un principio, el club tapó el tema, que trascendió a medida que avanzó la liga. Hace unos días, el propio futbolista comentó su caso, aunque prefiere no profundizar. Un bajón inusual en alguien tan joven. No perdió la ilusión por el deporte pero su ánimo le condicionaba por completo. «El fútbol me encanta, siempre me gustó venir a entrenar. Pero, si no estás bien físicamente, no puedes estar ya concentrado. Se juntan la cabeza, el físico, los nervios... Ahora hay que mirar hacia adelante», relata el extremo de Ortigueira, eléctrico en el campo, pausado en cuanto cruza de nuevo el túnel de vestuarios.
Regreso al psicólogo del club
Visitó médicos, acudió al antiguo psicólogo que había tenido el Racing, Jaime Villaverde, y remontó el partido más importante de su vida hasta ahora. «Hice lo que me indicaron los doctores e intenté sobreponerme». De vuelta a la rutina, conseguido un buen tono físico, volvió a las convocatorias del equipo verde. Aún no fue titular en la liga, pero en los dos últimos encuentros participó en la media hora final, tanto frente al Compostela como el domingo ante el Somozas.
El balón limpia su cabeza, aunque no resultó sencillo. «Antes me costaba más porque estás con problemas y es muy difícil. Ahora llevo una temporada en que vengo a entrenar y lo hago prácticamente perfecto. Fue difícil, pero ya estoy concentrado y tengo ilusión por los partidos», añade.
«Estoy con precaución porque aún tengo un poco de miedo. Pero cada semana me encuentro mejor»