Reinventar Ferrol

Andrés Vellón Graña
Andrés Vellón LA GÁRGOLA

FERROL

Ferrol, ciudad muchas veces envuelta en una especie de depresión colectiva, tiene la obligación de reinventarse. Sin renunciar a nada. Claro. Pero alejando de sí fantasmas y aromas de antiguas naftalinas que ya no conducen a ningún lado. De eso ha de participar la sociedad, en primera instancia, acompañada de sus representantes políticos. Algo que en muchas más ocasiones de lo que sería deseable (no es un problema de siglas) no sucede.

Eso es lo que hay. Puede gustar o no gustar. Pero, como dijo un sabio amigo, si te pasas la vida mirando el retrovisor es muy probable que te acabes estampando.

Ferrol tiene que convertir el podría ser en el ha de ser. Y más pronto que tarde, porque las oportunidades, coquetas, pasan de largo si no se las saca a bailar. Tan tranquilas ellas. Ya habrá quien lo haga.

¿Naval? Obvio. Ferrol es naval. Naval es Ferrol. Indiscutible. Ese pilar tiene que fortalecerse. Pero no basta. ¿El Puerto? Avanzando y generando movimiento económico. Pero no basta. ¿El turismo? Cada vez mejor: cruceros, rutas urbanísticas e industriales... Cosas que hasta hace poco tiempo no existían. Pero no basta...

Hay que sumar todos los factores positivos y aspirar todavía a más. Porque las condiciones están ahí. Se trata de creérselo o no. Para el que suscribe, es una cuestión de sí o sí. De que se haga arquitectura con todos esos elementos para empezar a carburar en serio. Porque en otros lares, con bastante menos, hacen más. Reinventar, en fin. Y el retrovisor, lo justo.