La batalla del IBI que enfrenta a Ferrol con Navantia ha sido ganada por la autoridad municipal sin apenas esfuerzo. Porque fue el juez Cristóbal Pintado, a la sazón en la plaza del Juzgado de lo Contencioso Administrativo local, el que acudió al Tribunal Europeo de Justicia al observar disparidad de criterios del TSXG sobre este asunto. Lo sucedido en el ámbito jurídico sirve de ejemplo de la pulsión política de la ciudad. Los logros llegan de rebote, pero no por el tesón de una acción pública institucional decidida. Ahí están otros problemas perentorios: la situación de los astilleros de la ría, al borde de la paralización absoluta, la amenaza de desaparición del partido judicial, la ruina del barrio de Ferrol Vello, el declive poblacional, el estado de las calles... Por citar solo unos pocos de los obstáculos a los que se enfrenta la ciudad.
Evidentemente la situación demanda algo más que débiles pronunciamientos como si no se quisiese molestar a nadie más allá de Fene. Tampoco sirve la táctica de disparar a lo lejos, Madrid, Bruselas... Perdonando por el camino a Santiago como si la autoridad autonómica no pintase nada en nuestros males. Véase, sino, lo ocurrido con el partido judicial. Conocida la noticia, los alcaldes de Vigo y Santiago (que con Ferrol son las tres ciudades donde se plantea el problema en Galicia) lanzaron claras advertencias de que no achantarán con esta medida de Gallardón. Ferrol, con ser la urbe en que el peligro de supresión del partido es más evidente, apenas lanza susurros.