El mando de la F-105 y su dotación viven estas jornadas realizando sus tareas habituales de patrulla en el Índico pero con la mirada puesta, y mucho, sobre la evolución de la crisis en Crimea.
¿El motivo? En función de cómo se desarrolle y de las decisiones que al respecto tome la OTAN, tanto la fragata ferrolana como el resto de unidades que manda en la actualidad podrían ser desplazadas a la zona.
De hecho, tal y como ha podido saber La Voz, esta posibilidad ya ha sido trasladada al menos a parte de la dotación, a expensas de que desde la Alianza Atlántica se tomen las decisiones al respecto.
¿Sería habitual que esto sucediese? Sí. Se enmarca dentro de lo normal. Cabe recordar que las fuerzas navales SNMG-1 y SNMG-2, así como sendos grupos de buques contraminas, son la punta de lanza de la Alianza en el Atlántico, el Mediterráneo y el Índico.
Sus tareas habituales son engrosar operativos como el Active Endeavour de lucha contra el terrorismo y el Ocean Shield para combatir la piratería, marco este en el que se encuentra en la actualidad la F-105.
Pero, tal y como se subraya desde la propia OTAN, también son fuerzas de respuesta rápida ante situaciones de crisis real o conflicto en caso de considerarse necesaria su intervención. Esta, por poner un ejemplo, podría limitarse a ejercer de herramienta de presión o de disuasión, pero siempre en función de cómo evolucione el escenario.
También está sobre la mesa la posiblidad de que la otra flota permanente, la SNMG-1, sea desplazada también al mismo lugar. En unos días se incorporará a esta flotilla la fragata F-102, que navegará durante unas jornadas acompañada por el buque de aprovisionamiento en combate (BAC) Patiño.
En todo caso, tal y como han señalado diferentes fuentes consultadas en el seno de la Armada, si se producen estos movimientos estratégicos el Ministerio de Defensa tendría que informar de manera oficial de los mismos para explicar el papel de España en el operativo como integrante de la OTAN.